Ricardo Jaime no solo es el primer ex funcionario kirchnerista preso. Es el primero que confesó haber sido coimeado por empresarios del área de transporte y por eso fue condenado en octubre pasado.
Está detenido por orden del juez Julián Ercolini desde el sábado último. Jaime, ex secretario de Transporte de Néstor y Cristina Kirchner, está imputado por una millonaria compra de trenes en Europa en la que además, autorizó a la consultora de su testaferro, Manuel Vázquez, a cobrar dos millones de euros en coimas. Vázquez también está detenido. Ambos se encuentran en una sede de la Gendarmería Nacional en Retiro.
En este marco, Jaime fue trasladado hoy nuevamente a los tribunales de Comodoro Py donde debía declarar frente a dos jueces diferentes por otros dos casos de corrupción. Las indagatorias estaban pautadas para la semana pasada, pero Jaime pidió postergarlas y unificarlas para el mismo día. Hizo la solicitud cuando no sabía que iba a estar detenido.
Ayer –lunes– hizo una exposición ante Ercolini y se negó a contestar preguntas del juez ni del fiscal Federico Delgado. En su exposición señaló que "Con respecto a la acusación manifiesto absolutamente haber cumplido con las directivas del Poder Ejecutivo Nacional en cabeza del Dr. Néstor Kirchner en el mandato 2003/2007 y posteriormente en el año y siete meses restante en la presidencia a cargo de la Dra. Cristina Fernández y habida cuenta de que asumí un 27 de mayo de 2003 y dejé el cargo por voluntad propia el 1 de julio de 2009".
Primero se hizo presente en el tercer piso de los tribunales de Comodoro Py. Declaró ante el juez Sebastián Ramos, quien investiga el modo en que Jaime no cumplió con la normativa que indicaba que, mientras fue secretario de Transporte, debió haber renegociado los contratos de los ferrocarriles privatizados. El caso se encuadra en el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Al no haber reconvenido los contratos como se hizo en otras áreas del Estado, Jaime ganó en discrecionalidad para manejar fondos del área de transporte.
Tras esa declaración subió un piso por escalera hasta el despacho del juez Sebastián Casanello, para declarar en la causa en la que se lo investiga –y fue procesado– por enriquecimiento ilícito. El ex funcionario preso no fue a declarar en soledad, lo acompañaba una de sus tres hijas, Julieta Cecilia Jaime, quien está imputada como testaferro de su padre.
En esta ocasión, Jaime respondió ante Casanello y el fiscal Carlos Rívolo que la moto de agua registrada bajo el nombre de su hija le pertenece exclusivamente a ella. Para la justicia, Julieta Jaime es testaferro de su padre porque cuando adquirió ese bien y otros, no tenía ingresos que justificaran su incremento patrimonial. La hija de Jaime –que está declarando en estos momentos– lo acompaña en Buenos Aires desde que quedó detenido por la Gendarmería.
El abogado de Jaime pidió la excarcelación de su cliente. Habrá que esperar para ver qué determinación toman los magistrados.
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