Una bruma extraña de color morado aísla al estado de California: impide las comunicaciones con el resto del país y del mundo. Pronto la gente se da cuenta de que también se ha tragado a toda la población hispana, desde inmigrantes indocumentados hasta los estadounidenses de origen latinoamericanos. Peor aún: pronto los californianos —incluidos aquellos con sentimientos anti-hispanos de gran fuerza— comprenden el papel social capital de ese segmento de la población, la tercera parte de los habitantes del gran estado.
Con ese planteo, A Day Without a Mexican (Un día sin mexicanos), la película de Sergio Arau, ataca desde distintos ángulos el absurdo del estereotipo étnico. Doce años más tarde del estreno de esta comedia negra, la distopía que plantea reaparece en el discurso del precandidato republicano a la presidencia Donald J. Trump, quien recuperó el valor simbólico de los inmigrantes entre los estadounidenses que los culpan de ocupar sus trabajos, deprimir el marcado laboral al aceptar salarios bajos y abusar de los servicios sociales, entre otros males. Trump incluyó en sus promesas de campaña la deportación en sólo dos años de los 11,3 millones de inmigrantes sin papeles que se estima que viven en los Estados Unidos.
iInfobae /ihabló con el especialista en demografía económica Giovanni Peri, profesor a cargo del Departamento de Economía y director del Grupo de Migración Temporaria de la Universidad de California en Davis (UC-Davis), quien quitó razón a las propuestas del magnate.
"La investigación muestra que la inmigración, con o sin documentos, no lesiona la fuerza de trabajo", dijo. "En el caso de los indocumentados, hacen tareas que no entran en competencia con los empleos que toman los ciudadanos estadounidenses: los jóvenes de hoy no los harían, porque la población se vuelve más educada. Son trabajos en sectores como la construcción, la agricultura, algo de manufactura; trabajos en general manuales y en ocasiones peligrosos, o aburridos. Los inmigrantes de bajo nivel educativo toman trabajos que no compiten sino que icomplementan/i los puestos de los estadounidenses".
i—¿Cómo es esa complementación?/i
—Por ejemplo, una empresa de agricultura busca trabajadores para sus campos. La oferta de estadounidenses es realmente baja. Si no cuenta con los inmigrantes, esta compañía no podrá funcionar, o tendrá que mudar su producción a México, o cambiará y en lugar de generar producción local importará esos bienes. De ese modo se destruirían muchos otros empleos —ventas, supervisión, ingeniería— que sí ocupan los estadounidenses, y eso causaría la contracción del sector. Lo mismo se puede aplicar a la construcción. Estos trabajos complementan, no lesionan, la fuerza de trabajo local.
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