Asif Kapadia: un cineasta que cambió la cara de los documentales

Con un archivo audiovisual inédito y entrevistas sin imagen, el director británico le dio una nueva identidad al género. La historia del cerebro de "Amy", la reciente película ganadora del Oscar

Guardar
  162
162

"Yo sólo quería mostrar cómo ella era realmente. Quería contarle al mundo que no se trataba de alguien que había hecho de su vida un desastre. Era una chica inteligente, divertida, creativa y talentosa que no pudo ser contenida a tiempo". Las palabras sonaron en el salón principal del Teatro Dolby de Los Angeles, unos minutos después de que la película "Amy" recibiera el Oscar al mejor documental del año. La frase pertenece nada menos que a Asif Kapadia, el director y creador de la pieza y el responsable de haber firmado una nueva manera de hacer documentales.

"Senna", la película sobre el legendario corredor brasileño de Formula 1, fue su presentación en materia de documentales, en 2011. "Amy" fue la confirmación. Este cineasta londinense, de orígenes musulmanes e indios, trazó el nuevo relato de los biopics: demostró que el drama puede ser el eje del documental, que las entrevistas no tenían que ser filmadas para poder llegar al espectador y que el archivo era el que sostiene la narración. El archivo audiovisual era tan importante que era necesario trabajar en conjunto con una especie de detective especializado en el rastreo del documental

"Cuando uno asume un proyecto tiene que tener claro su propósito. Uno está tratando de expresar algo y debe tener claro que es lo que está tratando de decir. Entonces, es necesario preguntarse, ¿Qué querés contar?, ¿Por qué querés hacer esta película?, ¿Por qué es necesaria esta escena, este diálogo? Así se construye el mensaje", afirmó el propio cineasta.

"Amy" se convirtió en el documental más taquillero de la historia del Reino Unido

La película "Amy" rompió de una vez con la imagen establecida de la cantante de jazz que murió a los 27 años sola en su casa, víctima de una combinación de alcohol y un estado de salud precario. El film de Kapadia logró sepultar la imagen de una estrella de la música que arruinó su carrera y se perdió en las drogas y el alcohol y enarboló una idea de alguien que no pudo adaptarse a la fama que supuso su trayectoria.

"Su figura no se reducía al simple cliché de la estrella de rock muerta por excesos a los 27 años. En Amy Winehouse había una historia de amor, familia, celebridad, adicción... es la tragedia de una chica que dejó que el sistema la consumiera. Además, yo nací en Londres, vivía en el mismo barrio que ella, iba a los mismos bares, paseaba por las mismas calles", analizó Kapadia.

El documental se convirtió en poco tiempo en la película del género más taquillera de toda la historia del Reino Unido e instaló una nueva manera de presentar los denominados "biopics", en la que el drama, la tensión y la dinámica habituales en una película de ficción pudieron representarse en un documental.

  162
162

Sólo voces

Ya lo había hecho con éxito con "Senna" y en "Amy" volvió a repetir el recurso. Kapadia apeló a las entrevistas sin imagen para narrar la historia de sus documentales. Sólo se trataba de imágenes de archivo y voces del mundo que rodeó a los protagonistas a lo largo de sus vidas.

Para "Amy", el cineasta británico se pasó más de un año recibiendo a más de 80 personas que vivieron codo a codo con la cantante. Desde sus padres, sus mejores amigas de la infancia, su primer representante y amigo, hasta su novio Blake Fielder-Civil, con el que cayó en la adicción a la heroína y la cocaína.

Raquel Alvarez, la directora de producción de la película detalló: "Asif los recibía alrededor de un micrófono, sin cámaras, con una luz muy tenue. Hacía las entrevistas sin un plan previo, como si fuera una simple conversación. Al cabo de varias horas, lograba entablar una relación de confianza con la gente cercana a Amy. Las entrevistas eran casi una sesión de terapia".

"A los documentales hay que tratarlos como una pieza dramática", considera el británico

Las entrevistas eran realizadas en una especie de "centro de investigación", en el barrio del Soho y lograron lo que según el director fue la tarea más complicada, hacer hablar a los familiares y amigos sobre Amy. Nadie lo había hecho desde su muerte.

"Con Senna también había sido una decisión difícil. La gran batalla con ejecutivos era convencerlos de que se podía hacer un buen documental sin entrevistas filmadas. A mí no me gustan muchas convenciones de la realización de documentales. Creo que mostrar la imagen de una entrevista le quita tensión a la película, rompe el clima. Si hubiera filmado esas entrevistas, como hacen la mayoría de documentales, casi que habría traicionado a mi personaje. Habría roto el vínculo de identificación con el espectador", detalló Kapadia.

Y añadió: "Mi idea fue desde un principio hacer los documentales lo más cinematográficos posible. Hay que tratarlos como una pieza dramática, no como un propio documental. Yo me puse eso en la cabeza y traté de ver cuán lejos podíamos llegar con esa idea".

  162
162

La imagen, el todo

Asumida la decisión de filmar sus documentales sin entrevistas grabadas en cámara, la imagen pasó a tomar un rol trascendental en las películas de Kapadia. Por eso, el británico se obsesionó con encontrar el archivo más recóndito de cada uno de sus protagonistas para poder así contar la historia dramática.

Para lograrlo, apeló a alguien que se convertiría en su mano derecha. Su nombre es Paul Bell y su rol en los proyectos fue el de "productor de archivo". Sin embargo, el trabajo de este otro británico para conseguir el material fue parecido al de un detective policial.

"Yo me encargué de conseguir todo el material audiovisual que se utilizó en los documentales. Como no hay un guión para mi trabajo, hice una tarea de detective, busqué de manera incansable a personas que tuvieran un material interesante para nosotros. Podrá sonar raro, pero hasta el FBI me ofreció un puesto de trabajo una vez", aseguró Bell.

Con un archivo audiovisual inédito y entrevistas sin imagen, el director británico le dio una nueva identidad al género. La historia del cerebro de "Amy", la reciente película ganadora del Oscar

Para la realización de "Senna", Bell cosechó nada menos que 5.000 horas de archivo, entre los que se encontraban innumerables entrevistas, videos de vacaciones familiares y hasta reuniones de pilotos previas a cada carrera. Kapadia se pasó dos años con la tarea exclusiva de ver el material y el primer corte logrado de la película del deportista duraba nada menos que siete horas.

"Usar los archivos es una manera de recrear la encarnación, lo vivo de los protagonistas", deslizó el director.

El próximo documental de Kapadia será sobre Diego Maradona

Después de los dos biopics exitosos, Kapadia, quien estudió más de diez años de cinematorgrafía en las más prestigiosas academias inglesas y galesas, logró asentarse como uno de los nuevos íconos del género.

Su próximo proyecto será muy especial para los argentinos, ya que narrará la historia de Diego Maradona. El film estará enfocado en sus años en el Napoli. Precisamente el período entre que el "10" acarició el cielo en el Mundial de México '86 y cuando tocó el infierno, a finales de esa década, con los escándalos por su adicción a las drogas.

"En el cine, dirigir es dirigir. Uno tiene una historia en la cabeza que hay intentar contar.

Hay personajes, un argumento y un arco de evolución

. A la larga, construir una ficción y un documental no es tan diferente", sentenció el británico.