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¿Qué es un alcohólico?, se preguntan muchas personas. Un alcohólico es alguien que al tomar cambia su comportamiento hasta perder el control de sus palabras, de sus actos y hasta de su vida. Hay personas que toman y el alcohol no tiene este efecto en ellas. El alcoholismo no es algo instantáneo que se note enseguida, es un proceso que lleva a veces años. Lo que complica las cosas es que durante ese proceso entra en juego la negación, la cual le impide al alcohólico darse cuenta de lo que le está pasando. Es un mecanismo que le hace minimizar las consecuencias de esas pérdidas de control e incluso empezar a justificarlas culpando a los que lo rodean, a las circunstancias, a su pasado, etc. Cuando su entorno le quiere hacer notar los efectos del alcohol sobre su comportamiento, el alcohólico rechaza todo comentario y se aferra a continuar consumiendo mientras denigra y se aleja de aquellos que osan confrontarlo.

¿Y los drogadictos? Con ellos ocurre algo similar. En general el efecto del consumo es más visible y se hace sentir antes que el alcoholismo. Los drogadictos también van a cambiar su comportamiento y hasta su personalidad debido al efecto de las drogas. Aquellos que eran amables, estudiosos, cuidadosos van a transformarse en lo contrario hasta alejarse totalmente de todos los valores que se les había inculcado y que habían llegado a ser suyos. Dejarán sus estudios, sus intereses, sus amigos habituales, habrá negligencia en su vestimenta, en su higiene, etc. Empezarán a rodearse de personas que consumen como ellos y que los confortan en su nueva visión – deformada por las drogas – de la vida, de la civilización, del mundo. Una dificultad importante que tienen los drogadictos es el hecho de que les cuesta aceptar que el alcohol también es un problema para ellos. A veces piensan que, dejando las drogas, pueden permitirse tomar alcohol. Y no se dan cuenta de que el alcohol les permitirá bajar el umbral de vigilancia, «diluir» sus buenas intenciones y terminarán exagerando su consumo o muchas veces irán a buscar sus «drogas de predilección».

Se dejan afectar y absorber a tal punto por el comportamiento del adicto que pierden a su vez el control de su comportamiento, de su vida

¿Y quiénes son codependientes? Son aquellos que tratan a toda costa de lograr que el alcohólico y/o el drogadicto deje de consumir. El problema está en el «a toda costa», porque muchas veces es a costa de su propio equilibrio, de su propia vida. Se dejan afectar y absorber a tal punto por el comportamiento del adicto y por su esfuerzo desproporcionado por que deje de consumir, que ellos a su vez pierden también el control de su comportamiento, de su vida. Son personas que dejan de lado sus límites, sus necesidades y entran en una relación fusional con el adicto cuyo comportamiento comienza a dirigir sus vidas. Y si el adicto no se trata, las cosas irán cada vez peor; es frecuente que el codependiente caiga enfermo – ya sea psíquica como físicamente –, toque fondo y finalmente, luego de años de lucha, al borde del agotamiento, pida ayuda.

¿Cómo tratar la adicción y la codependencia? Mi experiencia es con la aplicación del modelo de Minnesota que es utilizado en muchísimos centros a lo largo del mundo, pero sobre todo en los países anglosajones. Este modelo de tratamiento combina distintas técnicas psicoterapéuticas tales como la terapia cognitiva y comportamental, la Gestalt, el psicodrama, con métodos de relajación como la plena conciencia, el yoga y con principios de Alcohólicos Anónimos (y los otros grupos de autoayuda basados sobre los mismos principios, tales como Narcóticos Anónimos, Jugadores Anónimos, etc) que aportan una dimensión espiritual al programa de tratamiento. Otra característica de este modelo es el hecho que los equipos terapéuticos que lo utilizan cuentan entre sus miembros a alcohólicos y toxicómanos que han vivido ellos mismos la adicción y/o la codependencia y que tienen un rol de terapeutas. Su presencia es una gran ayuda para los que comienzan su recuperación porque pueden ver con sus propios ojos que recuperarse es posible gracias al ejemplo concreto de esos terapeutas.

La experiencia con miles de personas afectadas por estos problemas ha mostrado que es posible – siguiendo una terapia adecuada y específica – recuperarse y llevar una vida de gran calidad. Es cierto que es una enfermedad pero no hay que olvidar nunca que puede tratarse. Sufrir de ella es en este caso una elección.

Daniela Danis es una referencia mundial en el tratamiento de la adicción y de la codependencia, a partir de su desempeño (de 1988 a 2011) como directora y psicóloga responsable de la Unidad de Tratamiento de la Adicción de la Clínica La Métairie, en Nyon, Suiza. Cursó estudios de Psicología en Chile y Argentina, y es máster en Psicología por la Universidad de Ginebra. Fue consultora en el Instituto Internacional de Estudios Sociales de la OIT. Es fundadora de la Asociación de Psicoterapeutas para el Tratamiento de Adicciones (APTA) de Ginebra.