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El ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, quedó en el centro de una vieja polémica al afirmar durante una charla abierta que los desaparecidos por la última dictadura cívico-militar en la Argentina "no fueron 30 mil", y que "ese número se arregló en una mesa" para "conseguir subsidios".

Sus declaraciones despertaron el inmediato repudio de vastos sectores de la política y los derechos humanos, entre ellos la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, y el premio nobel de la paz, Adolfo Pérez Esquivel. Lopérfido decidió entonces bajar la tensión del debate y salir a aclarar que sus dichos no son más que "citas" de otros referentes de los Derechos Humanos.

"Estaba en una charla en la que hablábamos de violencia política en general, junto a (los periodistas) Edi Zunino y Luis Majul. Lo que nos pasa ahora es que en el contexto en el que venís hablando decís una frase y esa frase se tuitea. El tuit son 140 caracteres. Y el que lee el tuit sólo no tiene el contexto en el que se viene diciendo eso. Entoces quedó ese tuit y se reprodujo hasta el infinito". Así intentó explicar el referente cultural del macrismo porteño sus dichos en relación a la violencia política de los años 70 y la "exaltación" que le atribuye al gobierno anterior.

"En este tiempo que pasó de kirchnerismo, a mi juicio, se cambiaron interpretaciones, como por ejemplo que los Montoneros actuaron en favor de la democracia. Se le intentó dar a los 70 un discurso romántico y no me parece que esté bien. Yo doy ejemplos de que los Montoneros actuaron en contra de la democracia, especialmente durante la época de Perón", señaló Lopérfido en diálogo con Radio 10, y recordó el asesinato del dirigente sindical José Ignacio Rucci.

Darío Lopérfido desaparecidos

"A mí un desaparecido, diez, o dos me parece el mismo desastre, la misma tragedia"

, sostuvo el ex funcionario del gobierno de la Alianza, y aseguró que de joven estuvo en contra del gobierno de facto. La historia es conocida: el mismo 24 de marzo de 1976, día en que se produce el golpe, su padre, Ángel Lopérfido, delegado gremial en el diario

La Razón

, fue despedido. La familia atravesó entonces una difícil situación económica. El joven Darío tuvo que salir a trabajar y abandonó el colegio secundario, que nunca terminó.



"Me pasé mi adolescencia peleando contra la dictadura en la medida en que podía. Tengo un enorme respeto y lamento que se haya sectarizado (sic) tanto gente como Estela de Carlotto. Cuando yo estaba en el gobierno nacional la invité a la Casa de Gobierno, la llevé a conocer al Presidente (Fernando de la Rúa)", rememoró el marido de Esmeralda Mitre.



Durante la entrevista, Lopérfido puso especial énfasis en aclarar que sus dichos no son interpretaciones personales, sino "citas" de autores e investigadores de la época.

"Cité una cosa que si la buscás en internet, la vas a encontrar fácilmente"

, señaló.



"No estaba diciendo algo por mi cuenta, cité datos volcados por otros autores.

Graciela Fernández Meijide

es un referente intelectual muy serio y sólido", dijo en referencia a la autora de

La historia íntima de los derechos humanos en la Argentina

. Si vos ponés hoy en Google Fernandez Meijide y cantidad de desaparecidos, vas a encontrar incluso que ella da un número exacto, o casi exacto -Meijide habla de los 7954 casos sobre los que la Secretaría de Derechos Humanos tiene registro documental-. Si leés el libro de

Ceferino Reato

habla exactamente lo mismo. No hay registro exacto, el de los 30 mil es un número simbólico que se usó en su momento para darle más peso internacional", manifestó el funcionario porteño.



Ayer, conocidas las polémicas declaraciones, la presidente de

,

Estela de Carlotto

, salió al cruce de Lopérfido: "Qué maldad empezar a manipular esta cifra. Si este señor considera que ese no es el número que nos dé la lista de lo que él piensa que son". También el premio Nobel de la Paz

salió al cruce de las declaraciones de Lopérfido:

"Le pediría que se informe. Soy un sobreviviente de la época de la dictadura"

, sentenció.



Lopérfido trató de bajar el tono de la polémica y se intentó parar como un "simple observador": "No tengo ningún interés en discutir esto dijo-, no es un tema al que me dedico ni es de mi incumbencia. Por más que Estela de Carlotto y Pérez Esquivel quieran decirme cualquier cosa, no voy a dejar de tener el respeto que tengo por ellos y su labor. Me apena que radicalicen su discurso y que les parezca tan tremendo cuando alguien dice algo que no es que lo inventa, sino que repite lo que dijo gente especialista en el tema", reiteró.



"Simplemente digo como observador histórico que esta polémica existe, no entre Lopérfido y Estela de Carlotto, existe entre gente que integra o ha estudiado el movimiento de derechos humanos. No soy un actor en esta polémica, sólo la estaba relatando".



Por último, el ministro de Cultura de la Ciudad aseguró que

"cuando tenía 17 años militaba en derechos humanos"

: "Tengo testigos de que yo militaba, iba a visitar presos políticos de la dictadura, le conseguí cosas a las Madres de Plaza de Mayo. Tengo derecho a comentar como analista. Para mí un muerto, diez muertos o 70 mil muertos cuando son por violencia política me causan el mismo dolor", concluyó.