Encontrar el tiempo para comer sano es una de las mayores preocupaciones de las personas que trabajan todo el día o se mantienen ocupados sin contar con la posibilidad de trasladar una comida rica o saludable. Los cambios en la dieta deben ser fundacionales y a veces es importante saber distanciarse del placer y de aquellas "comidas fáciles".
Muchas veces se cree que comer sano es un lujo que sólo pueden darse aquellas personas que cuentan con dinero para almorzar en un restaurante o para aquellos que tienen la capacidad de gastar en un plato caro con ricos alimentos. Sin embargo, no es así. Hay una serie de pasos que son importantes y que ayudarán a que comer sano sea posible (incluso hasta estando en casa).
Según un nuevo estudio realizado por la Universidad de Birmingham (en el Reino Unido) hay tres comportamientos que hacen que, aunque se estén ingiriendo alimentos sanos, no quede satisfecha la sensación de saciedad:
- Comer mientras se camina
- Comer realizando cualquier actividad sentado
- Comer mientras se habla con otra persona
Es decir, que cualquiera que realice este tipo de actividades en el momento de la alimentación, posee mayor riesgo de ganar una mayor cantidad de peso. El estudio explica que también se consumirán más calorías si se come leyendo, chateando, utilizando algún videojuego o realizando otra actividad.
Sucede que el cerebro no puede estar atento a todo, así que si se encuentra la distracción, también la falta de noción y control de lo que se come. Además, la investigación demostró que aquellas personas que más se distraían en el transcurso de alguna actividad mientras comían tendían a compensar en otra ingesta de alimentos más tarde.
"Revisamos unos 24 estudios en los que se comparó a personas que comían sin realizar ninguna otra actividad y otras que lo hacían mientras hacían otras como ver la televisión o trabajar con la computadora. La conclusión fue que, cuando las personas estaban distraídas, tendían a comer una mayor cantidad de alimentos", explicó la doctora Suzanne Higgs, psicóloga y profesora de la Universidad de Birmingham.
Para la doctora Jane Ogden, de la Universidad de Surrey, la causa está en que, si no se está atento a la ingesta, el cerebro no la procesa y el cuerpo no tiene sensación de saciedad. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores hicieron que varias personas comieran chocolate mientras caminaban o realizaban alguna actividad como hablar con otra persona o ver la televisión.
Después, ofrecieron a los voluntarios cuatro alimentos entre los que había dulces, papas fritas y verduras. Los resultados demostraron que aquellos que hicieron otras actividades comieron hasta cinco veces más que el resto. "Caminar es una forma de distracción muy poderosa. Mientras se anda no se está pensando en la comida y el cerebro no reconoce lo que se come. El cuerpo, de esta forma, se siente menos lleno y consume más", dijo Ogden.
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