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El futuro avanza y escenas que todavía parecen cotidianas pueden llegar a desaparecer gracias al crecimiento de las nuevas tecnologías. Una de ellas es la de la típica y eterna espera del taxi, ya sea en una jornada bajo una tormenta torrencial o en una noche céntrica. Desde hace unos años, la aparición de la empresa de transporte Uber empezó a borrar esa imagen del día a día ciudadano. Su premisa es que, sea donde fuere, con sólo apretar un botón en la pantalla del celular, aparecerá un auto en un período máximo de cinco minutos dispuesto a trasladar al usuario a donde quiera.

Uber se convirtió así en una de las empresas más revolucionarias del Siglo XXI y todo gracias a un nuevo hijo prodigio de Silicon Valley, seguro de sí mismo, arrogante y preparado para dar batalla en cualquier lugar y ante cualquier rival. Se trata de Travis Kalanick, el creador y CEO de la empresa, que en este año se convirtió en el cuarto empresario menor de 40 años más rico de Estados Unidos, gracias a una fortuna de 6.000 millones de dólares, y que promete una revolución en el mundo empresarial.

"Lo que a mí me motiva son los grandes problemas que todavía no fueron resueltos, sin importar el problema en sí. Estoy aprendiendo cómo ser apasionado al mismo tiempo que comprendo que a medida que te conviertes en alguien más importante, es cuando más hay que escuchar", definió el empresario de 39 años.

Su compañía Uber ya está valuada en 62.500 millones de dólares

Así y todo, la gran bisagra que estableció Kalanick en la economía mundial gracias a Uber no fue exclusiva del ámbito del transporte, sino que trazó una nueva manera de entender la economía. Es uno de los grandes padres de la llamada "Economía Gig", es decir, de pequeños encargos o bolos: Uber no tiene a conductores contratados, sino que cuenta con personas repartidas en todo el mundo que le dedican apenas unas horas de su vida a los traslados de la empresa y luego se reparten las ganancias.

Hoy en día, Uber se convirtió en el emprendimiento con el crecimiento más rápido de la historia. En la actualidad está valuada en 62.500 millones de dólares y se acerca con velocidad a la cifra de capitalización de mercado de Volkswagen, la automotriz más grande del mundo.

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Preparado para dar batalla

Travis Kalanick es una suerte de sobreviviente exitoso en el mundo de la economía de las nuevas tecnologías en Silicon Valley. Nacido en Los Ángeles, estudió ingeniería en la UCLA hasta que la abandonó para iniciar un emprendimiento propio, al igual que lo hicieron Mark Zuckerberg o Steve Jobs.

Así y todo, las apuestas iniciales de Kalanick no fueron del todo satisfactorias. Su primera compañía se llamó Scour y tenía características similares a las de Napster. Sin embargo, uno de los gigantes de los medios de comunicación le presentó una demanda de 250.000 millones de dólares en daños y le obligó a cerrarla. El propio empresario tuvo que volver a la casa de sus padres y dedicó un par de años durmiendo en la cama de su niñez.

De todas maneras, Kalanick siempre se mantuvo optimista y con las garras preparadas para salir a atacar el mercado: "Lo que hay que entender de Travis es que se está hablando de un empresario serial en su forma más pura, con sus ventajas y sus defectos. Es un luchador nato y se opone a las estructuras. Siempre está detrás de algo nuevo", dijo Eric Schmidt, ex empleado de Google y actual CEO de Alphabet.

Kalanick se declaró un fanático de la historia estadounidense. De hecho, la foto de su cuenta de Twitter es un retrato de Alexander Hamilton, un economista del siglo XVIII considerado como uno de los padres fundadores de Estados Unidos, quien creó el primer partido político de ese país y fue el primer secretario de Tesoro. "

Hamilton podía ver el futuro. Pero también entendió cÓmo conectarlo con una realidad práctica en el terreno de juego

", lo elogió el propio Kalanick.


Desde el nacimiento de Uber, Kalanick reflejó una personalidad llena de seguridad en sí mismo, una cuota de arrogancia (según explicaron quienes lo conocen) y, en especial, un espíritu combativo. El mejor retrato de esa característica es que la sala de conferencias de la oficina principal de Uber está llamada como "War Room" (Sala de Guerra).

Los precios de Uber son generalmente mucho más bajos que los de un taxi convencional y se cobra con una tarifa universal por kilómetro recorrido. Sólo en horas pico o ante inclemencias climáticas se puede alterar el precio de la tarifa.