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En la final del Abierto Argentino de Polo en Palermo al frente de su equipo La Dolfina, Adolfo Cambiaso fue por el mayor récord de su vida en el polo, y el mayor récord del polo mundial de alto handicap: su tercer Triple Corona consecutiva, la tríada de títulos que incluye los torneos de Palermo, Tortugas y Hurlingham. Lo hará frente a su rival clásico, Ellerstina, el equipo del clan Pieres, de peso absoluto en el polo con quien lo enfrenta una disputa de casi quince años en un virtual River-Boca para deporte de reyes. Y, de cara a las últimas novedades judiciales, Cambiaso y los Pieres saldrán a la cancha con un gran peso menos en su montura. La causa en su contra que se acumulaba en los Tribunales del fuero penal económico de Retiro, que sacudió a la discreta escena del polo hasta sus cimientos y que los involucró a ellos y a muchos otros que probablemente estarán en las tribunas y palenques de la gran final de Palermo, probablemente quede en la nada.

Aduana cree que caballos de alta competencia eran declarados a una categoría más baja de su valor real

En octubre pasado, la Dirección General de Aduanas, dependiente de la AFIP, los denunció junto a otros grandes nombres del polo argentino como Bautista Heguy y Sebastián Merlos ante el juez Rafael Caputo y el fiscal Miguel Schamun en lo que prometía ser una megacausa por la evasión de más de cinco millones de dólares. El esquema era simple. Los mejores del polo crían sus propios caballos en sus haras, sementales y yeguas de la raza Polo Argentino que pueden valer, según cifras recientes en el circuito de remates, de 45 a 100 mil dólares o más. La Aduana detectó un supuesto esquema de subfacturación para su exportación: caballos de alta competencia que eran reportados en la Aduana a una categoría más baja de su valor real. También, se detectó una supuesta triangulación, animales que eran enviados a un destino distinto al reportado. De cara a esta denuncia, el juez Caputo ordenó 22 allanamientos en búsqueda de documentación y registros contables. La medida afectó a exportadoras como Unicorn y Equus Trade, que operaba con los equinos criados por Cambiaso, al haras La Irenita, regenteado por la familia McDonough, entre otras firmas y reconocidos despachantes de Aduana. Para Ellerstina, el golpe fue doble: los Pieres fueron acusados tanto como criadores y exportadores, con su sede fiscal en la calle Cerrito allanada por una división de la Policía Federal.

Para la AFIP, de acuerdo a sus cálculos, el monto de dinero evadido fue de cinco millones de dólares, con 162 caballos contabilizados por la Justicia. Tres peritos de Aduana se dedicaron a relevar la documentación obtenida en los allanamientos para elevar un informe al fiscal Schamun. El 3 de diciembre pasado, Schamun elevó su dictamen al juez Caputo: pidió el sobreseimiento total de los polistas y exportadores involucrados y el archivo de la causa.

¿Qué hace a un gran caballo de polo valer lo que vale?

En el dictamen, al que Infobae accedió en forma completa, Schamun razonó que las tres categorías de exportación de caballos de polo -"alta", "media" y "baja", con un histórico piso de 5 mil dólares que la AFIP aumentó a raíz de este escándalo sin recibir quejas o apelaciones- son "valores referenciales con parámetros fundados en criterios parcialmente subjetivos y con diversos componentes en juego que los tornan sumamente opinables" y que "a la hora de efectuar esa clasificación se combinan una gran cantidad de variables altamente discutibles". La AFIP argumentó el uso de los caballos en torneos de alto hándicap como un punto válido, pero Schamun retrucó que "se debe analizar si jugaron 'apropiadamente', como señala la normativa". El punto es lógico: ¿qué hace a un gran caballo de polo valer lo que vale?

Schamun continuó: "Teniendo en cuenta que una denuncia que ha de sustentarse pura y exclusivamente en simples supuestos o presunciones en principio no puede constituirse en fundamento suficiente para la apertura de la instrucción".

La AFIP, como denunciante, apelará la decisión de Schamun, que está a la espera de ser aprobada o denegada por el juez Caputo. Sin embargo, en términos jurídicos, el fiscal extingue la acción penal; quien tiene que investigar la causa decide que no hay motivos suficientes para hacerlo, lo que dificulta seriamente que el expediente prosiga.

"En la causa penal se demuestra la absoluta inocencia de Cambiaso y la de todos" (Rafael Cúneo Libarona)

El prestigioso abogado Rafael Cúneo Libarona es el defensor de Adolfo Cambiaso en este expediente. "El dictamen del fiscal pone las cosas en su lugar. En la causa penal se demuestra su absoluta inocencia, la de él y la de todos. La normativa vigente impone la categorización de los caballos, que tiene un componente altamente subjetivo. Para alguien, un caballo puede ser extraordinario. Para otra persona, puede ser un mal caballo. Los componentes de subjetividad aniquilan el dolo de la figura de contrabando que es la que pretendió exageradamente fijar la Aduana. No podemos armar una causa penal con criterios de subjetividad que son complejos incluso para los caballos de polo", marca Cúneo Libarona.

En su dictamen, Schamun hace una larga lista de lo obtenido en los allanamientos. Que ninguno de los golpes haya dado algo significativo para el expediente es la norma. No vino nada de peso de lo extraído en la sede fiscal de Ellerstina. El abogado agrega con argumentos calientes: "Dieron resultados negativos porque no existió ningún delito. Esta causa fue armada deliberadamente con bajísimos elementos de juicio por el Gobierno saliente, que ha dado tristes demostraciones de una persecución hacia el polo, sin fundamento alguno y tratando de escandalizar situaciones donde no las hay".

En otras causas, se investiga la exportación de caballos a Marruecos

Sin embargo, para otro magistrado, la sospecha se volvió elevación parcial a juicio. De vuelta en el fuero penal económico, la suerte ligada para otra firma vinculada al escándalo es distinta en otras tres causas en manos del juez Marcelo Aguinsky, con la AFIP -gestión Etechgaray- y la Dirección General de Aduana como querellantes. El foco fue puesto sobre la firmas Argentraider y Equus Trade, implicadas en la denuncia de la AFIP, y en los despachantes Gerardo Fasano y Horacio Laprida. Fasano, por su parte, también se vio involucrado entre los seis despachantes sospechados por la Aduana.

En estas causas, se investigó el comercio de varios caballos entre 2007 y 2009, 26 de ellos exportados a Marruecos -la causa que involucra a Fasano puntualmente-, con un permiso de embarque que habría sido oficializado por la firma Equus Trade, también implicada en la causa a cargo de Caputo y Schamun, para ser vendidos supuestamente a la Guardia Real, con un valor declarado en total de 31.200 dólares y un valor pagado de más de 125 mil. De cara a esto, Fasano y Laprida enfrentarán un Tribunal Oral.