Desde hace un tiempo, el retro running comenzó -de manera paulatina- a ser practicado en gimnasios y, de vez en cuando, se puede ver a alguien en algún parque de la ciudad. Correr para atrás no parece lo más natural, pero algunos especialistas aseguran que tienen sus beneficios, mientras otros afirman que su utilidad es relativa.
Esta manera alternativa de correr -también llamada Backward Running o Reverse Running- tuvo sus comienzos en Europa, en países como Alemania e Italia y se fue expandiendo por el resto del viejo continente para luego dar el salto a Estados Unidos y descender por América hasta llegar a Argentina. En la actualidad, existen competencias especializadas en el Reino Unido, Austria e inclusive Japón.
"De vez en cuando aparecen nuevos métodos, que mezclan viejos con nuevos ejercicios y que tienen una lógica que se aplica a un fin determinado, pero nunca un ejercicio X es mágico", dijo a Infobae el personal trainer Pablo Lacoste.
"El retro running tiene una lógica antinatural y eso, de por sí, la convierte en una práctica peligrosa. Nuestros cuerpo está diseñados para ir hacia adelante, en dirección a nuestros ojos, más allá de que podamos ir hacia atrás, con muchas limitaciones. Esto implicó millones de año de evolución, una adaptación fundamental para mantenernos con vida", agregó.
Sin embargo, para Lacoste tiene algunos beneficios como "mejorar el equilibrio y la coordinación a la vez que potencia la actividad de los músculos antagonistas, que son aquellos que se ejercitan en paralelo cuando trabajas otro".
El entrenador de corredores de élite Leonardo Malgor explicó a Infobae que "el retro running es solo un eslabón en una cadena de entrenamiento más compleja, ya que los músculos de las piernas deben ser trabajados todos por igual; esto significa realizar distintas rutinas para cada uno".
Con respecto a los beneficios agregó: "Correr para atrás es un trabajo muy específico que suelen hacer los velocistas. Es un ejercicio necesario para no sufrir lesiones durante la etapa de frenaje, ya que refuerza los isquiotibiales".
Claudia Lescano, licenciada en alto rendimiento, sostuvo: "Las personas tienen que hacer lo que les gusta. Lo principal es entrenar para correr, no correr para entrenar".
"No está comprobado que queme más calorías que correr de manera normal. Como ejercicio no está mal, pero no hacerlo como método de entrenamiento. Se lo puede sumar a una serie de otros ejercicios, para mejorar la musculatura, especialmente los isquiotibiales", dijo Lescano a Infobae.
"Como efecto positivo se puede nombrar que ayuda a la variabilidad de los músculos; o sea, sirve para reforzar el trabajo entre los músculos agonistas y antagonistas", finalizó Lescano.
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