Bosques: tesoros de la naturaleza

Los bosques cumplen un rol crucial en la conservación de la biodiversidad, el clima y el desarrollo económico. Su protección es una necesidad actual de vital importancia

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Lejos de lo que popularmente pueda considerarse, los bosques son algo más que un conjunto de árboles ordenados uno al lado del otro. Representan quizás una de las riquezas naturales más importantes del planeta Tierra. Se trata de ecosistemas complejos en los cuales interactúan fauna y flora de múltiples especies. Su rol es clave para el funcionamiento propio de la naturaleza: contribuyen en la mitigación del cambio climático, conservan el agua y la salud del suelo, y ayudan a prevenir la desertificación.


Los bosques son como sí se los suele considerar popularmente, los verdaderos "pulmones del planeta". De los bosques surge el oxígeno que respiramos, de allí se origina el alimento que comemos; allí viven miles de especies animales y vegetales; allí se encuentra la fuente de trabajo de comunidades milenarias. Pero también allí, hay recursos para diferentes industrias. Es decir que los bosques responden a un fin social, ambiental, pero también económico. El problema está en el modo y en el grado de responsabilidad con la cual se realiza el manejo de los bosques y sus respectivos recursos.


La actual problemática del cambio climático está directa e indirectamente relacionada con lo que ocurre al interior de los bosques. ¿El motivo? Los troncos de sus árboles contienen dióxido de carbono (CO2) que no se emite a la atmósfera. Por ello, ante la trágica y creciente deforestación, ese CO2 es eliminado a la atmósfera contribuyendo al efecto invernadero. Según Emiliano Ezcurra, de Banco de Bosques, "cuando los bosques desaparecen, hay impactos ambientales que afectan a las personas". Un ejemplo de ello, son las inundaciones que puede generar la desaparición de cuencas. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2011, cada año se deforestan 13 millones de hectáreas a nivel mundial.


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Los desmontes

Hay dos grandes causas que ponen en peligro la vitalidad de los bosques. Uno de ellos es el cambio del uso del suelo. Es decir, se elimina un bosque para utilizar ese territorio para otra finalidad, por ejemplo con fines agropecuarios. Este proceso no sólo tiene un impacto en el ambiente, sino también en las comunidades campesinas que allí habitan y que trastocan el vínculo entre el agricultor y su tierra.


El otro de los motivos de esta situación problemática actual se encuentra en la explotación no sustentable de los bosques. ¿En qué consiste? Se trata de la extracción de productos forestales sin considerar una planificación en materia de conservación y leyes vigentes.


Frente a esta situación, cada país tiene su propia normativa respecto a la gestión de los recursos forestales. Pero ellas también responden a las negociaciones internacionales que promueve la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para unificar criterios. Tal es el caso de la Reducción de Emisiones provenientes de la Deforestación y la Degradación de Bosques (REDD) cuyo objetivo es poner un límite a la problemática asociada de la deforestación y el cambio climático.


La situación en Argentina

Particularmente en Argentina, la Ley 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos, conocida como "Ley de Bosques", fue sancionada en 2007 y reglamentada dos años más tarde. A través de ella se busca que las provincias realicen un ordenamiento territorial de sus bosques nativos identificando las áreas donde no se puede hacer ningún tipo de explotación, aquellas en las cuales sí se puede hacer uno de manera sustentable, y aquellas otras donde se puede hacer un cambio en el uso del suelo. Es decir, son tres categorías: rojas, amarillas y verdes, respectivamente. Hoy la implementación de esta ley es objeto de debate de diferentes organizaciones sociales.


Además de las normativas judiciales, la creación de áreas protegidas nacionales es otra de las maneras de promover la conservación de los "pulmones del planeta". Según una recomendación internacional, se debería conservar entre el 15 y 20% de cada ecosistema que tiene un país para las generaciones futuras.


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Una posible solución

Los sistemas silvopastoriles se presentan como una posible alternativa entre la actividad ganadera y la conservación de los bosques. Consiste en un método de producción que combina el aprovechamiento forestal con la producción ganadera a partir de modelos sustentables a largo plazo. Según los especialistas, esta podría ser una manera de que los ecosistemas produzcan más, garantizando su biodiversidad y los servicios ambientales que brindan.


El otro actor importante ante esta realidad son las empresas. Durante los últimos años han incrementado su trabajo en pos de obtener certificaciones que garanticen el cuidado de los bosques de donde proceden sus productos y/o materiales. El sello más reconocido a nivel mundial es el de FSC (Forest Stewardship Council), que hoy puede verse hasta en envases de cartón de salsa de tomate o cuadernos para el colegio.


La clave en todas estas aristas de la problemática tiene que cambiar con una toma de conciencia en los individuos respecto de la necesidad de cuidar aquellas fuentes de aire, fauna y flora, sin las cuales la vida en el planeta Tierra sería imposible.