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La apuesta es arriesgada: cantar y tocar en una cápsula subacuática, en una zona protegida a la que cada año se acercan unas 1.700 ballenas para procrear, mientras ocho músicos lo acompañan desde un pequeño islote. Siete años después de su primer experimento bajo el Mar Argentino, Javier Calamaro volverá a sumergirse, aunque esta vez la jugada será más osada y habrá un lema de fondo, #CuidarElAgua.

Esta historia es la síntesis de dos sueños que se cruzaron en 2008 en una pequeña aldea marina de la Península de Valdés. El primero es el de Calamaro, que había ido a cantar con León Gieco a Trelew para un grupo de ex combatientes de la Guerra de Malvinas. Allí conoció al todavía intendente de Puerto Pirámides, Alejandro Albaini, quien lo invitó a tocar en la Vigilia de las Ballenas. "Me encantaría, pero mi sueño es cantar bajo el agua", le contestó el músico.

La otra pata de este cuento había empezado a gestarse unas décadas antes también en Puerto Pirámides. Su protagonista es Ricardo "Pinino" Orri, un carismático y multifacético personaje de la zona que está arañando los 60 años, en los que acumula una pesada mochila de anécdotas en sus distintos emprendimientos: guía ballenero, investigador, explorador, buzo, nadador de aguas abiertas, cazador marino, perito y un largo mar de etcéteras. Uno de ellos fue el sueño que lo ligó a Calamaro, lo que él definió a Infobae como "una deuda pendiente de la adolescencia": pasar un día con los pies en el lecho marino. Para eso creó junto su hermano y unos amigos el Aquavida I, una estación subacuática que permite estar bajo el agua mientras se respira aire. "Pinino" la usó en 1989 para materializar su quimera al sumar 25 horas en su interior y Calamaro le volvió a dar vida para dar el primer concierto subacuático de la historia, el 31 de mayo de 2008, en el lanzamiento de la Temporada de Ballenas.

calamaro ballenas

Aquella vez, Calamaro cantó sobre una pista dentro de la cápsula zambullida en el medio del Golfo Nuevo. La idea fue regalarles unas canciones a las ballenas australes, esas que los vascos bautizaron como "francas" por su facilidad para ser cazadas. "Fue un experimento que no salió del todo bien, pero siento que dejé un pedazo mío ahí", recordó.

Esta vez, el escenario elegido para el show submarino del 25 de septiembre es Punta Pardelas, una zona protegida a 12 kilómetros de Puerto Pirámides. Y la cápsula es el Aquavida II, una especie de Miñon gigante, bastante más grande que su primera versión. Calamaro podrá presentarse parado, completamente seco y tocando su guitarra.

Los organizadores, además, añadieron un lema de fondo que busca darle un sentido al evento más allá de lo artístico y lo estético. El músico había sugerido que tuviera que ver con la fauna marina, pero un accidente irrumpió en los preparativos: por el deterioro del buque Cabo San Sebastián, más de 20 mil litros de gasoil, lubricantes y aguas de sentinas se derramaron frente a la costa de Puerto Madryn. Entonces buscaron un slogan que condensara las dos cuestiones y el ganador fue el hashtag #CiudarElAgua, que a la vez tiene un plus: "Mil millones de personas no tiene agua potable", subrayó Calamaro a Infobae. "Está claro qué queremos comunicar", simplificó.

La persona elegida para poner la cara y el cuerpo en los medios e intentar reforzar el mensaje fue Julián Weich, que comparte con Calamaro el amor por el buceo. Lo que faltaba para cerrar el proyecto, cuyos organizadores aseguran que no tiene fines de lucro, era justamente dinero. Y ahí apareció la firma Unilever.

La empresa hizo una investigación de mercado que arrojó que "el 50% de los argentinos toma acciones concretas en su rutina diaria para cuidar el agua". ¿Cuál es el mensaje para la otra mitad? "Que imite a los otros. Que averigüe, pregunte y se concientice. El 70% de nuestro planeta es agua, pero sólo el 3% es agua dulce, la que a su vez hay que potabilizar, y eso tiene un costo. Tenemos la sensación de que el agua es un recurso renovable, porque llueve y se recupera, pero no es así: es más lo que se consume que lo que se renueva", contestó Weich al término de la presentación del proyecto en el catamarán Regina Australe en Puerto Madryn, durante una ronda de preguntas con cuatro periodistas de la que participó Infobae. "En el mundo hay un desequilibrio: hay lugares en los que hay mucha agua, como el nuestro, y otros donde no la hay. Para tener un equilibrio responsable hay que cuidar lo que a uno le sobra y el otro no tiene", redondeó el conductor.

Para cerrar el programa, la función subacuática de Calamaro y compañía tendrá un bonus track: una demostración de apnea, la disciplina que mide la capacidad de estar bajo el agua a pulmón libre. El encargado será Alejandro Andrés, quien tiene varios records en el país y que se sumó al circo porque Weich estaba haciendo un curso con él cuando fue convocado.

Serán, entonces, 12 canciones y una entrevista dentro de la cápsula, una demostración de apnea afuera y ocho músicos acompañando a Calamaro desde un islote. Quizás la curiosidad de las ballenas las incite a decorar la escena. El único villano que podría empañar el show es el clima, en especial, el viento sur, que obligaría a retrasarlo. Pero sería sólo un ribete temporal. Lo esencial es el contenido y el mensaje. Tarde o temprano, Calamaro y su banda interpretarán un tango, una zamba y adelantarán cuatro temas del disco que están por estrenar, que se llamará "Próxima vida" y en cuya tapa lucirá una foto del músico desnudo y bajo el agua.