Habló el presunto gigoló acusado de estafar a la hermana de Flavio Mendoza

"No le saqué nada: me denuncia por despecho", afirma Javier Bazterrica a Infobae. Sus causas y problemas con otras mujeres, sus salidas con fajos de billetes por Puerto Madero y su peculiar historia de vida: de la clase alta y el polo a la alcaidía de Tribunales

 Adrián Escandar 162
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Javier Bazterrica Adrián Escandar 162
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Javier Bazterrica es todo polo, a simple vista. Se viste para romper su silencio ante Infobae de la misma forma en que se viste todos los días de su vida: como un crack del deporte de reyes. Botas de montar, un cinturón de talabartería fina con detalles de plata gaucha. Los pantalones blancos son una constante; "tengo 93", dice, casi todos de la marca La Martina. Menciona a un primo polista, Ignacio Baigorria, dice él, de un punto de handicap según los registros de la Asociación Argentina de Polo. Su apellido tiene que ver con la clínica porteña del mismo nombre: dice que su abuelo la fundó. Con 37 años habla como un patricio tiene modismos de clase alta; incluso, usó apellidos patricios precisamente, como Nazar y Anchorena, para vivir bajo seudónimo. Una denuncia de 2013 de Fernanda Vergara, una joven rosarina, lo señaló como presunto estafador: lo acusó de robarle 80 mil pesos, algo que jamás se comprobó. El hecho lo obligó, dice él, a cambiarse de nombre sistemáticamente.

A Adriana Mendoza, hermana de Flavio, le dijo que se llamaba "Máximo". No hizo falta un chequeo de documentación inmediato: comenzaron una relación relámpago que devino en convivencia, para separarse en poco menos de cuatro meses a comienzos de este año. Días atrás, Adriana lo denunció penalmente, también por estafa, por la suma de cinco mil dólares que Bazterrica le habría dicho de invertir en la Bolsa, algo que el hombre niega, en una causa que tramita en el Juzgado de Instrucción No. 31. Antes de acudir a la Justicia, Adriana acudió a los medios. Usó palabras fuertes para describir a su ex: "He sido una tonta, me engañó", dijo a Telenoche. Flavio incluso llegó a afirmar: "Esta persona la amenaza. La llama desde otros números, le manda barrabasadas." El coreógrafo lo escrachó con nombre, apellido y foto ante sus 829 mil seguidores de Twitter. El mote de "estafador profesional" no tardó en llegar. Pero Bazterrica dice que no necesita de estafar a nadie.

No vive en una pensión con meses de deuda de renta, como algunos medios informaron, sino en el complejo El Talar de Martínez, en la casa que su padre, Roberto Enrique Honorio Bazterrica, ocupó antes de morir de una compleja enfermedad de la sangre. "Era jefe de seguridad de la Universidad de Belgrano; antes vendía hacienda, campos", dice. "Solo un gigoló", tituló sobre él también Telenoche. Pero, en todo caso, y según su propio relato, Bazterrica siempre fue un mantenido. "Casi siempre viví de mi papá. Hoy vivo de su herencia", admite. Liquidó un departamento, un dinero que fue gastando. Tiene dos hermanos mayores, que le resienten que haya sido un hijo menor mimado: "Siempre me daba plata grande. Soy barman profesional, quizás cobraba 500 pesos de trabajar una noche en un bar y papá me daba 10 mil."

Bazterrica ya tiene un abogado, y uno que sabe litigar. Gastón Marano es reconocido entre abogados internacionalistas, un ex especialista legal del Departamento de Estado de los Estados Unidos, consultado en causas penales o familiares de alto perfil. El letrado explica: "Hoy hay una denuncia absolutamente embrionaria de Olga Adriana Mendoza en donde habría manifestado que le arrebató a través de engaños la suma de cinco mil dólares. Estaremos atentos a ver cómo lo acredita. Mi defendido no fue ni siquiera citado a indagatoria. Fue sobreseído en dos causas anteriores. Tiene una situación procesal prolija. No ha habido prueba de comisión de un ilícito hasta ahora. Pero ha sido vilipendiado en los medios, se lo condenó mediáticamente."

A pesar del raid mediático de Adriana Mendoza, Bazterrica no habló hasta el momento. Esta es su primera entrevista.

Lo denuncia por estafarle cinco mil dólares. ¿Qué dice ante esto?

Primero y principal, es mentira. Nunca me dio nada. La historia con ella empezó por Facebook. Vino dos veces a buscarme a mi casa. Empecé ofreciéndole gente para que vaya a Stravaganza, a ver la obra, gente amiga mía que le gusta el teatro de revista, no para un negocio ni sacar nada. Hice yo el contacto, de buena onda. Le pedí su Whatsapp y empezamos a hablar. Empezó a dudar de quién yo era. Yo no creía que era Adriana Mendoza tampoco. Le pido que se filme a ella misma; se filma en el baño caminando hacia la cámara. Era más que nada hablar. Y nos empezamos a enganchar. Al poco tiempo le digo que vivo en Martínez, ella me dice: "Si querés te paso a buscar". Es mentira que vivo en una pensión. Vivo en El Talar de Martínez, es la casa que nos dejó en vida. Lo primero que hizo preguntarle a los de seguridad: "¿Este chico vive acá?" Le dijeron que sí, pero no nos vimos. La segunda vez sí nos vemos. Le hago conocer mi casa y nos vamos a un bar en Martínez. Tomamos algo, hablamos un montón y después nos fuimos a pasar la noche juntos a un hotel cerca de casa. Esto ocurre hace tres meses y medio. Me dice que pasemos más tiempo juntos. Era una mina muy apagada, muy golpeada. Me hablaba de su ex novio, su ex marido, que era violento. Llegaba a llorar. Su ex novio vivió con ella en su casa durante cuatro años. Solíamos pasar todo el día juntos.

Entonces, ¿por qué lo denuncia penalmente?

Solamente por despecho. Ella no vio mi identidad en las redes sociales. Directamente fui a buscar mis documentos y decirle la verdad de quién era.

Le había dado un nombre falso, Nazar Anchorena.

Tuve un problema con una chica de Rosario, Fernanda Vergara, que me quiso embromar.

Lo acusó de robarle 80 mil pesos.

Me retuvieron en su casa en Rosario, once horas contra mi voluntad. Se les ocurre llamar a la Policía: supuestamente había un faltante de plata de la venta de la casa de la abuela. La Policía me lleva a la comisaría y me dijeron que me iban a registrar. No me fui esposado. Me hicieron sacar las fotos y la camisa. Me defendió una abogada pública, que puso su casa para poder irme de Rosario. Terminé sobreseído en esta causa.

El diario La Capital publicó que una ex suya, Carolina Ahumada, pidió una orden de restricción en su contra.

Debería haber sido notificado: de esa orden nunca me enteré.

¿Por qué, entonces, el despecho de Adriana Mendoza?

Ella dijo que yo era el amor de su vida y de su casa me echaron como si me fuesen pegando de atrás. Nos seguimos viendo un tiempo más. El 90 por ciento de mi relación con ella era comer afuera, ver "Stravaganza", ir a bailar a lugares como Kika, Opium Garden, Asia de Cuba. Éramos inseparables. Yo tenía plata: gastaba de diez a cinco mil pesos por noche en esas discos. No quería saber nada en la forma en que me hablaba en un momento, la forma en que me echó. Le dije que había conocido a otra mujer y que no iba más. Con Adriana pensamos en tener un hijo. Ella tiene 50 años. Si vos hubieses estado en esos casi cuatro meses te puedo asegurar que estaba enamorado de ella. Fue la única mujer por la cual esta sentí algo fuerte y me afectó haberme ido de su casa.

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Bazterrica ya no está con esta chica tampoco, cuyo nombre es Marianela, con la cual convivió cuatro meses: fue arrestado conduciendo un Honda Fit reportado como robado. Según el abogado Marano, la joven misma hizo la denuncia, tras prestarle el auto luego de una discusión, en una causa que tramitó en el Juzgado de Instrucción No. 34. Por esto, Bazterrica estuvo preso tres días: un día en una comisaría porteña y otros dos en la alcaidía de los Tribunales de la calle Talcahuano.

El abogado Marano relata: "Aparentemente, esta chica, según lo que relata en la causa, entra a Internet por sugerencia de su hermana y empieza a ver fotos de él. Usó con ella el seudónimo de 'Máximo Javier', ya que Javier Bazterrica está escrachado desde hace años y no podía sostener ninguna relación con ese nombre. Luego de eso, solicita a la compañía de seguimiento satelital de su vehículo que lo detenga, que le dice que se tiene que presentar en una comisaría, en donde denunció que sujetos desconocidos le robaron el auto. Si hubiese dicho que le dio las llaves a su concubino, no le hubiesen tomado ninguna denuncia. Mi cliente fue conducido a la comisaría 49 por 'hurto automotor' Aclaramos que no hubo hurto ni estafa. Por esta causa, mi defendido hoy está sobreseído, algo que se obtuvo en 48 horas. El sobreseimiento está firme; no ha sido apelado por el fiscal. Esto a la denunciante la va a hacer pasible de ser investigada por falsa denuncia."

El patrón se repite para Bazterrica: relaciones fogosas, casi relámpago, que terminan con él denunciado en Tribunales, casi siempre por el mismo delito. "Tanto con Adriana como con Fernanda como con Marianela, la relación no fue conflictiva. No hay nada malo para decir de mí en esas relaciones. Con Fernanda fui Javier Bazterrica. Su madre se pensó que yo tenía plata, porque me visto en La Martina, que iba a ser el príncipe de la hija. Me quisieron embromar a mí, en todo caso. Con Adriana, nos recorrimos todo Puerto Madero."

¿Quién pagaba la cuenta?

Yo. Siempre. Siempre. Siempre.

¿Efectivo o tarjeta?

Efectivo. Siempre. Me veías con fajos.

¿Nunca tuvo un trabajo formal?

Con mi papá trabajé en la Universidad de Belgrano, le manejé la agenda y me encargué del stock de salida de libros.

Los medios lo definen como un "gigoló".

Jamás viví de las mujeres. Con Adriana pagaba las salidas y las expensas; no es una mujer de plata, si ves cómo vive. Tengo la factura de un pasaje a Brasil que le compré a su mamá. Le ponía plata en la billetera. Nunca la vas a ver con más de 500 pesos encima. A Flavio lo conocí en el teatro, no lo vi más de tres veces. Nunca tuve un dialogo con Flavio, más que un "hola y chau". Ni él se interesó por mí ni viceversa. Le mandé un mensaje por Facebook contándole la verdad mía sobre su hermana, diciéndole que yo la amaba, que no le quería hacer mal.

Se lo podría considerar en instancias judiciales como un mentiroso patológico. ¿Está dispuesto a un peritaje psiquiátrico?

Sí. No había mentiras, maltrato, nada. En Adriana gasté mucho más que en Marianela: me salió 60, 65 mil pesos mínimo. No sabés lo que gastaba por noche. Ir a comer a Cabaña Las Lilas, a Sushi Club no bajaba de 3500 pesos.

Le gusta lo bueno.

Si lo puedo pagar, sí.