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Un análisis presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que junto con las enfermedades diarreicas y las infecciones de las vías respiratorias inferiores, la meningitis provoca el 18% de todas las defunciones en jóvenes de 10 a 19 años a nivel mundial.

La meningitis es la inflamación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal, una enfermedad infecciosa grave causada frecuentemente por diversos virus y bacterias.

La meningitis meningocóccica es particularmente importante en los adolescentes ya que la portación suele ser significativa en este grupo. Los adolescentes conforman un grupo muy propenso a ser portador asintomático de la enfermedad y sus costumbres favorecen la transmisión de la bacteria no sólo entre pares sino al resto de la población no protegida: la convivencia en espacios reducidos como aulas de escuela y universidad, campamentos y colonias de vacaciones; el contacto cercano al realizar deportes; las aglomeraciones en eventos y conciertos; entre otras actividades propias de la edad.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan la vacunación contra el meningococo como la estrategia más efectiva de prevención para este grupo etario. En nuestro país existen vacunas antimeningocóccicas tetravalentes conjugadas (MCV4, por sus siglas en inglés) que protegen contra las meningitis meningocóccicas cuyos serogrupos están contenidos en la vacuna. Los preadolescentes necesitan su aplicación a los 11 o 12 años.

Consecuentemente, este año el Ministerio de Salud de la Nación incorporará una dosis de vacuna antimeningocóccica a los 11 años.

¿Qué otras vacunas deberían recibir los preadolescentes y adolescentes?

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Cualquier visita al médico es una buena oportunidad para que los preadolescentes y adolescentes reciban todas las vacunas recomendadas para su edad, en especial cuando se estima que muchos tienen su calendario de vacunación incompleto ya sea por no haberse aplicado la vacuna como por no haber completado los esquemas. Esto impide contar con una protección completa contra ésta y otras enfermedades infecciosas prevenibles.

Además de la vacunación antimeningocóccica, la AAP y los CDC aconsejan las siguientes vacunas para adolescentes:

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    Vacuna Tdap que protege contra 3 enfermedades graves: el tétanos, la difteria y la tosferina (también llamada tos convulsa) y los preadolescentes deben recibirla a los 11 o 12 años. Si un adolescente no recibió la vacuna Tdap en ese momento debe consultar con el médico para realizar la aplicación según sus indicaciones.

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    Vacuna contra el HPV que ayuda a proteger a las niñas y a los niños de la infección causada por el virus del papiloma humano. Las niñas y niños de 11 o 12 años deben recibir las dosis de la vacuna recomendadas por el laboratorio productor. Los preadolescentes y adolescentes que no hubieran recibido el esquema completo deben consultar con el médico para evaluar los pasos a seguir.

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    Vacuna antigripal. Al igual que las demás personas, los preadolescentes y adolescentes deberían recibir la vacuna contra la influenza cada año, y en especial aquellos que tengan enfermedades crónicas, como asma o diabetes ya que la influenza puede ser grave, incluso para los preadolescentes y adolescentes saludables.

Las vacunas para los preadolescentes son muy seguras y efectivas, y en pocos casos algunos niños pueden tener algunos efectos secundarios leves (enrojecimiento en la zona de aplicación, dolor, fiebre) que desaparecen en corto tiempo.

Asesoró: doctora Débora Reichbach (MN 81819), pediatra, miembro de la Fundación Hospitalaria