El laboratorio, un aliado en el manejo clínico del paciente

Gracias a las distintas técnicas de análisis, se puede confirmar o descartar el diagnóstico de enfermedades. También conocer los antecedentes de infecciones. Un experto revela a Infobae por qué son fundamentales en la labor del médico

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Los laboratorios de análisis clínicos cumplen muchas funciones. Una de ellas es la de dar diagnósticos y definir pronósticos. Otra es establecer si la conducta terapéutica abordada por el médico contra una determinada patología surte o no efecto y en qué medida resulta beneficiosa para el paciente, es decir que también aporta datos durante la etapa de seguimiento de una enfermedad.

En el laboratorio de microbiología clínica existen técnicas de detección directa e indirecta de los agentes infecciosos. Dentro del primer grupo se encuentran estudios como los cultivos, la observación microscópica o las técnicas moleculares. En los métodos indirectos de detección de anticuerpos, se evalúa la respuesta inmunológica ante el contacto con los diferentes microorganismos. Estas técnicas son los estudios serológicos.

Antecedentes en la sangre

Los análisis de sangre son de gran utilidad en diversas situaciones, debido a que además de saber si está cursando una infección permiten conocer, a través de la detección de anticuerpos, a cuáles agentes infecciosos estuvo expuesto el paciente y, por consiguiente, si posee protección para enfermedades en el futuro. Este tipo de situaciones se suelen dar, por ejemplo, en las embarazadas.

Muchas veces el médico debe recurrir a los estudios serológicos en el laboratorio para determinar antecedentes de infecciones como la rubeola, la toxoplasmosis u otras, como la varicela. Pero, ¿Cuál es el momento más indicado para hacerse los estudios, cómo se hacen y cómo se interpretan?

"Lo ideal es que estos análisis se hagan antes del embarazo pero si esto no fuera posible, es importante hacerlos en las primeras etapas de la gestación para poder saber si las pacientes están protegidas contra estas infecciones", detalló el doctor Edgardo Sturba, bioquímico microbiólogo, supervisor de la Unidad de Biología Molecular en Microbiología en Stamboulian Laboratorio.

Según el experto, si no presentaran anticuerpos, estos análisis de sangre sirven para hacer un seguimiento adecuado y poder saber si adquirirá alguna de estas infecciones durante la gestación. La ventaja de contar con esta información antes de la concepción radica en que poder determinar si la paciente estuvo expuesta o no a estos agentes biológicos permitirá adoptar las medidas de prevención necesarias para evitar estas infecciones que pueden comprometer el desarrollo del feto.

Si una mujer presenta resultados positivos para toxoplasmosis durante el primer trimestre del embarazo, gracias al laboratorio, es posible determinar otro dato importante que es si la infección de produjo una vez iniciada la gestación o antes. "Normalmente el test para definir infección aguda – o en el momento- es a través de la detección de IgM (Inmunoglobulina M) que son anticuerpos que aparecen y desaparecen en el tiempo. Sin embargo, en muchas situaciones, esos anticuerpos permanecen por mucho tiempo con lo cual, no podemos definir solamente con la IgM y hay que sumar pruebas complementarias que se denominan test de avidez.

Estos estudios permiten hacer una diferenciación, "es decir, poder determinar si los anticuerpos IgG que estamos detectando son 'viejos', de más de seis meses, o si son recientes" detalló Sturba. De esta forma, al combinar los resultados se puede definir si la paciente adquirió la infección en los últimos tres o cuatro meses respecto del momento de la muestra.

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Si no me cuidé

Otra situación en la que el rol del laboratorio resulta clave es la de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Muchas veces el paciente se acerca a la consulta luego de haber tenido relaciones sexuales no protegidas, preocupado ante la posibilidad de haber adquirido sífilis o HIV.

"Estas son situaciones complejas. Lo primero que hay que hacer es realizar al paciente un test serológico para evaluar si no existe una infección previa y saber que el paciente está expuesto. Esto se puede hacer rápidamente y contar con los resultados en 48 horas", destacó Sturba.

Si el paciente no está expuesto, según el especialista, hay que evaluar el tiempo de la exposición y, a partir de la primera o la segunda semana, realizarle un test molecular en el caso de HIV o, en caso de sífilis, una VDRL (del inglés veneral disease research laboratory) de seguimiento para detectar si el paciente se infectó. "Hay que mantener el seguimiento de esta persona, por lo menos hasta los seis meses si el riesgo es alto", agregó.

Detectar o descartar HIV

En relación a las ITS una pregunta recurrente de los pacientes suele ser sobre la frecuencia con la que debe realizarse el test de HIV. Antes, para estar seguro de no haber adquirido la infección se debía realizar el análisis durante varios meses debido al período de ventana, que es el tiempo que transcurre desde la infección de un virus hasta que se detecta la presencia de anticuerpos asociados a ese agente infeccioso. Hoy gracias al avance de la tecnología y las nuevas pruebas de biología molecular se puede definir o descartar el diagnóstico en un tiempo mucho más acotado.

Según señaló el doctor Sturba, el período de ventana que en un primer momento era de dos meses, gracias a las técnicas serológicas que han mejorado la detección de antígeno y anticuerpo simultáneamente se ha logrado disminuir a tres o cuatro semanas de producido el contacto de riesgo.

Hoy se dice que el control hasta los seis meses es más que suficiente y hay quienes afirman que incluso antes de este plazo, si los anticuerpos son negativos, se puede descartar la infección. No obstante, "si el paciente todavía se encuentra dentro de ese período de tres o cuatro semanas en las que no hay anticuerpos o los antígenos no son lo suficientemente sensibles, es necesario recurrir a un test de biología molecular que consiste básicamente en la detección del ARN del virus en sangre", detalló el especialista. Una de las opciones es la detección de la carga viral y, a través de esta técnica, se puede clarificar la situación del paciente en no más de un mes y adoptar una conducta terapéutica en caso de ser necesario.

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Falsos positivos

Algunos pacientes, ante el resultado positivo de la VDRL, sostienen que no pueden tener la infección y, en algunos casos, es necesario determinar si es o no sífilis aquello que señalan los resultados. "Hay que tener en cuenta que los test de laboratorio no son matemáticos y pueden arrojar resultados que se denominan 'falsos positivos', esto significa que aunque la muestra analizada dio positivo, no necesariamente tiene la infección. Para el caso de sífilis, debemos hacer una prueba complementaria que es el FTA-ABS, un estudio más específico para esta ITS que permitirá determinar si esa persona está infectada o no", detalló el doctor Edgardo Sturba.

Biología molecular

Las técnicas moleculares, que permiten la detección del material genómico de los agentes infecciosos, han revolucionado el diagnóstico y seguimiento de las infecciones virales, ya que permiten la detección de muy bajas concentraciones de los microorganismos en muestras de diferentes fluidos corporales como plasma, Líquido céfalo-raquídeo y biopsias, entre otras).

"Esta capacidad ha permitido realizar diagnóstico de infecciones en un lapso muy corto de tiempo –horas- mientras que previamente se requerían días o semanas. Además estos estudios tienen una mayor sensibilidad o capacidad de detección", indicó el experto. También permite su cuantificación, o sea conocer la cantidad de virus o agente infeccioso presente. Esto permite realizar un seguimiento en infecciones crónicas y evaluar la respuesta al tratamiento, como sucede en el caso de infecciones crónicas virales como HIV, hepatitis B y C, entre otras.

Blancos moleculares

Últimamente, gracias a las técnicas de biología molecular, el médico oncólogo puede determinar cómo responderá su paciente a determinados tratamientos y seleccionar aquellos que le aporten el mayor beneficio terapéutico. "Se trata de un tema novedoso que ha crecido mucho en los últimos 5 a 10 años".

La biología molecular permite estudiar el genoma humano de tal forma que hace posible encontrar mutaciones de elecciones, modificaciones en el genoma que pueden predecir cuál será la respuesta a tratamientos con determinadas drogas como así también a tener determinadas enfermedades en el futuro.