De escritora a peleadora: la historia de Paloma Fabrykant

Logró unificar dos universos que parecen antagónicos: las artes marciales y la literatura. En diálogo con Infobae, habló sobre vencer prejucios, el rol de la mujer en el mundo del deporte y su nuevo libro

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Paloma Fabrykant no es hija de boxeadores ni tampoco pasó su infancia cerca de un ring. Todo lo contrario, desde pequeña fue criada en un hogar en el que lo que predominaban eran los libros. De allí que su universo siempre haya tenido más que ver con las letras que con una "jaula" para luchar.

Creció, y su curiosidad por la vida la llevó a transitar el oficio del periodismo, al que se dedicó por varios años y en el que narraba en primera persona aquellos mundos marginales que habitan en la periferia de nuestra sociedad.

El destino luego hizo su parte. Una noche, en algún galpón de la ciudad, descubrió el "vale todo", una disciplina border que llamó su atención. Con el tiempo, vio cómo esas peleas clandestinas se fueron profesionalizando hasta convertirse en una pasión que cada vez convoca a más personas.

Cuando cumplió 30 años, se dio cuenta de que era su turno. Hoy no sólo practica artes marciales combinadas, sino que además es un referente. "Las MMA son algo que me hacen muy feliz" asegura.



-¿Te convertiste en peleadora de MMA o ya lo eras y algo te hizo dar cuenta de ello?

Es difícil de saber. Siempre me dediqué al periodismo y la escritura como medio para ganarme la vida. Disfruto escribir, pero nunca sentí una pasión por las letras. No soy de esa gente que dice "me quedo toda la noche escribiendo, sin dormir... y no me importa". Cuando empecé con karate, que fue el primer arte marcial que practiqué fuerte y en serio, sí encontré una pasión grande por la cual dejo todo por ir a entrenar. Me di cuenta de que mi verdadera vocación iba más para ese lado. A la vez, vivimos en el mundo real en el cual hay que ganarse el pan, y las artes marciales son amateurs. Uno paga para entrenar, no cobra. Siempre mantuve las dos actividades paralelamente; el periodismo para ganarme la vida y lo que hago con esa vida que me gano. Cuando aparecen las artes marciales mixtas en la Argentina, que hace muy poco funcionan de manera profesional, me empieza a picar el bichito: "¿y si peleo?" Cuando cumplí 30 años me decidí y lo hice.



-¿Qué descubriste en esa transición entre la escritura y las artes marciales?

Son mundos completamente distintos. ¿Qué descubrí? Que, para empezar, una persona puede hacer muchas cosas, no hay que encasillarse. No por escribir tenés que tener una vida sedentaria. Uno puede tener su momento de distracción mental y de distracción física y son igual de válidos.

-¿Qué repercusiones empezaste a tener con tu familia y amigos?

A mi familia nunca le gustó mucho. No es para nada del ámbito marcial ni deportivo. Si bien no siento que me destaco demasiado, lo que tienen las MMA, qué es un deporte que se practica dentro de una jaula y se utilizan técnicas de todas las artes marciales, es tan nuevo en el país, que vos empezas y ya estás en el Top 10, simplemente porque somos 10 (risas). Entonces pensé: "Tal vez acá sí me pueda destacar por ser pionera.Después, cuando sea masivo y empiecen a competir otras chicas se va a ver que no era tan buena" (risas).



-¿Cómo le describirías a alguien que está leyendo lo que vos sentís cuando entrenás MMA?

Cuando entreno me siento profundamente yo. Siento que estoy viviendo en ese momento y en ese lugar. La concentración que te requiere este tipo de práctica no es como la concentración que uno tiene cuando está en clase, o mirando televisión -al menos es lo que me pasa a mí que tengo atención dispersa-, porque cuando estás practicando necesitas toda tu atención ahí: yo cuando estoy entrenando estoy viviendo el ahora.



-¿En qué momento de tu vida te encuentra la salida de este nuevo libro?

Este libro sale para mí como una manera de contarle a la gente cómo es este deporte. Cómo me fuí metiendo, primero como periodista y después pelear, que es, de alguna manera, el camino inverso, porque, en general, primero se es deportista y luego comentarista. En el libro, además, cuento la historia del deporte en el mundo y en la Argentina. Las principales franquicias; cómo tiene que ser la nutrición de un peleador, su preparación física. Cómo es el mundo de la mujer dentro de las artes marciales mixtas. Quise volcar todo lo que fuí abrevando en todos estos años de relacionarme con el deporte desde el periodismo, desde la vida propia y todos los puntos de vista que abordé en este deporte.



-Con una formación periodística y siendo una mujer atractiva, ¿te costó romper con los prejuicios del mundo de las artes marciales?

La gente se imagina que el mundo de las artes marciales es "machista", y te puedo decir que no lo és. Es un mundo donde hay más hombres que mujeres, pero hay mucho respeto por la mujer. Yo sufrí mucho más de esos episodios en los que me sentí "cosificada" o que me estaban mirando de reojo, en ámbitos laborales más que con un Dojo o una academia. En este mundo, hay mucho respeto y disciplina. Siempre le digo a cualquier mujer que se anime a entrenar, porque nadie la va a maltratar o a mirar de una manera que no corresponde. Es un mundo mucho menos machista de lo que la gente cree.



-Después de tanto praticar, ¿tenés alguna anécdota que te haya marcado?

La noche posterior a mi debut en MMA, me tocó hacer una transmisión para Fox, cuatro horas en vivo. El tema es que durante la pelea me mordí la lengua y la tenía toda hinchada. Esa transmisión la tuvo que remar mi compañero, pero bueno son cosas que pasan.



-Los seres humanos tenemos muchos defectos, pero también virtudes. Una de ella, sin duda, es que podemos cambiar. ¿Tu historia creés que tiene que ver con eso? ¿Con animarse?

Sin duda, hay que jugarse. Pasé tantos años preguntándome por qué me educaron en el mundo de las letras y no en el mundo del deporte, hasta que en un momento me dije: "ya está". Uno tiene lo que tiene y no se puede quedar con eso. Hay que arriesgar.



-¿De dónde pensás que salió toda esa curiosidad por buscar que tenés?

Cuando escribía para la revista Viva, siempre los mundos que investigaba eran los que me llamaban la atención por ser un poquito marginales, no violentos, pero sí, quizá, hostiles. Me metía en las cárceles, en las villas, y ahí empecé a conocer los primeros "vale todo", porque hace diez años no se hablaba de artes marciales mixtas, como el deporte que llena el Luna Park, como sucede con los Arena Tour. Eera un "sucucho" con gente tirándose con todo. Ahí es cuando me di cuenta de que había algo más, que ese mundo, salvando las distancias era diferente al de los camioneros o las prostitutas;

esto es un deporte que quiero sacarlo de las páginas amarillas y ponerlo en las páginas deportivas.