A un año del crimen de Marisol Oyhanart, denuncian a siete policías bonaerenses por encubrimiento

Investigadores del caso revelaron fotos que dejan al descubierto las maniobras para desviar el caso. No obstante, aún no hay acusados ni detenidos

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 NA 162
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A un año del crimen de Marisol Oyhanart, la maestra de 38 años asesinada el 14 de abril de 2014 en Saladillo, no hay acusados ni detenidos, aunque sí se revelaron fotos que mostrarían algunas de las maniobras de policías bonaerenses sospechados de desviar el caso y encubrir a quien cometió el homicidio.

El principal sospechoso por el crimen de la mujer y madre de tres hijos, es un empresario agropecuario y fue señalado por al menos seis testigos ante la fiscal Ana Molina, de acuerdo a lo informado por el Gabinete de Homicidios de la Dirección de Investigaciones de La Plata.

A las 15.30 del 14 de abril del año pasado, Marisol salió de su casa de Saladillo a caminar antes de pasar a buscar a su hijo por el jardín de infantes. Como nunca llegó a la institución, su marido Sergio Rachit y su familia comenzaron a buscarla junto con bomberos, efectivos de la Policía, personal de Defensa Civil y vecinos. El cuerpo de la mujer fue hallado al día siguiente en un descampado sobre la calle Irigoyen.

Entre febrero y marzo del año pasado, la fiscal interrogó a varios policías que formaron parte del equipo que rastrilló la zona donde luego fue encontrado el cuerpo. Las fotos confirman que ese baldío ya había sido inspeccionado con resultados negativos, aunque horas después se encontraron allí los restos de la víctima, lo que no fue argumentado hasta el momento por los indagados.

Los investigadores creen que el lugar fue minuciosamente elegido por el asesino para abandonar el cuerpo. Una de las policías que debió custodiar el área del baldío que había sido inspeccionada, reconoció que uno de sus jefes policiales le ordenó no ir para la zona de la tapera porque "había un pozo ciego descubierto". Es por eso, que los investigadores creen que el asesino descartó el cuerpo esa noche en el baldío con encubrimiento policial y aprovechando la suspensión del operativo de rastrillaje.

Otro de los datos que llamó la atención, es que la médica forense agregó que la Policía Científica había marcado sobre el césped la existencia de gotas de sangre que no se correspondían con la posición del cuerpo. "El cuerpo estaba muy acomodado y no había señales de lucha en el lugar", afirmó la mujer.

También la velocidad con la que se intentó encontrar a un culpable, fue algo llamativo para los investigadores. Un hombre de apellido Bianchi fue el principal sospechoso hasta que logró demostrar ante la justicia que ese día no estaba en Saladillo. Al mismo tiempo, la noche del crimen la Policía convocó al actual sospechoso, un empresario agropecuario, a presentarse en la comisaría de Bolívar para que contara la relación amorosa que tiempo atrás había mantenido con la víctima a modo de blanquear y adelantarse a la situación y de esa manera quedar desvinculado del caso.

No obstante, el testimonio de una de las testigos fue lo que complicó la situación del empresario tras afirmar que uno de los policías le contó por Facebook que habían recibido un millón de dólares para despegar al empresario del crimen.