Subida a un puma de metal gigante, Katy Perry ingresó al estadio donde se realizó la 49ª edición del Super Bowl, ante la mirada de millones de espectadores en el mundo.

Entre los temas que tocó, estuvieron Firework y Roar y la hermosa cantante realizó, durante los aproximadamente doce minutos que duró el show, cuatro cambios de vestuario, en los que supo lucir su espectacular figura.

Lenny Kravitz también participó del show junto con la morocha y cantaron un tema a dúo. En otra de las apariciones, Perry estuvo acompañada de tiburones, palmeras y tablas de surf.

El gran concierto, además, tuvo fuegos artificiales y a Perry sobrevolando la cancha por unos minutos, junto con una plataforma con estrellas fugaces.

"Junto a Lenny Kravitz trabajamos algo extremadamente sentimental durante meses y creo que va hacer que la noche sea más 'sexy', pero familiar", había adelantado la Princesa del pop hace unos días al ser consultada por el show.