Fue último en el Dakar 2014 y escribió un libro de autoayuda para volver a correr

Eugenio "Rosco" Favre terminó la edición anterior superando todo tipo de dificultades. Así se ganó el reconocimiento del público, que le envió ayuda hasta de Chile para que vuelva competir. "Me motivan las cosas que vi que despertaba en la gente", contó

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"Vuelvo a correr porque me hice muchas preguntas y encontré muchas respuesta que las volqué en un libro que a mucha gente le puede servir", contó el piloto de Pigué a Infobae en la presentación del Dakar 20155.

"Hace 11 meses que no ando en cuatriciclo, recién el último mes pude entrenar, no fui a ninguna carrera este año y no pude navegar", así se presentó Eugenio "Rosco" Favre y aclara: "Corro por la gente".

Completó el Dakar 2014 en el último puesto, debió superar muchas dificultades, estuvo al borde de la eliminación en varias etapas y llegó a la rampa final en Valparaiso, Chile, remolcado, sin embargo en 2015 quiere más.

Como muchos pilotos lo más difícil del Dakar para "Rosco" es poder juntar el presupuesto. "Lo más complicado es subir a la rampa", agregó y contó que recibió apoyo de los amigos y de mucha gente para poder volver a correr.

"Hace dos meses terminé de pagar el Dakar 2014, vamos a ir al 2015 por el apoyo de amigos que arriesgando todo me ayudan, más las ventas del libro que escribí, que se llama 'Corazón Argentino', donde cuento mi experiencia", dijo el piloto.

Favre escribió el libro, catalogado como de autoayuda, y el mismo lo vende para volver a competir, además hizo un bono contribución de 30 pesos con el cual sorteó el casco que usó en la edición anterior. Pero también tuvo apoyo de otras personas.

"Una nena de 13 años me mandó desde Chile tres botellas de plástico de monedas que estuvo todo el año guardando para que corra. En la iglesia la gente le dio plata a mi madre para que me anote. Eso me incentivada, esto es como la Selección Argentina", sostuvo.

Para el 2015, "Rosco" compró un cuatriciclo de 2009, que armó con algunos repuestos nuevos y otros que logró reciclar de la máquina usada en 2014. "Mientras tengas sangre venas y combustible en el tanque lo voy a correr", indicó.

"Tengo 47 años, no puedo hacer alarde de mi estado físico. Dicen que estoy completamente loco, lo cual también es cierto, pero confío en tener la viveza y la inteligencia para administrar los recursos mecánico y físicos para llegar", explicó sobre su estrategia de carrear y concluyó: "Este año va a ser mucho peor, va a ser mucho más duro y eso me llena de tranquilidad porque cuanto más problemas hay más posibilidades tengo de mostrar las cosas que soy capaz de hacer".