Según la encuesta cualitativa del sector, el 93,3 por ciento de los empresarios no tomará empleados, el 5,6 por ciento estudia despidos y sólo 1,1 por ciento prevé una suba. De ahí surge un saldo de respuesta negativo de 4,5 por ciento de los casos.
La destrucción de empleos proyectada obedece al agotamiento de la capacidad de muchas manufacturas de recortar la jornada laboral, sea con suspensiones y eliminación de las horas extras, ante el creciente contexto recesivo, no sólo en el mercado interno, como revelaron las encuestas del Indec a supermercados y shopping y PBI, sino también del comercio exterior, ante la acentuada pérdida de competitividad cambiaria.
El sondeo del organismo oficial de estadística detectó que una de cada 10 empresas planificó recortar las horas de trabajo del promedio del personal fabril, frente a 6,7% que presupuestó suba. De ahí surge un saldo de respuesta negativo de 3,3 por ciento.
Del análisis de las expectativas de los empresarios y en particular del saldo de respuesta entre alzas y bajas, se desprende que el próximo año la producción agregada volverá a caer moderadamente, y el aumento neto previsto del consumo interno como de las exportaciones se cubrirá con la disminución de los stocks acumulados en el último trimestre.