El extraño caso Ray Rice: noqueó a su esposa, pero ella lo besó mientras los arrestaban a ambos

La estrella de fútbol americano fue suspendida luego de conocerse las imágenes de la golpiza. Pero ahora probaron que ella lo perdonó al instante. VIDEO

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Cómo opera la violencia en la pareja pocas veces quedó tan evidenciado como en esta historia.

En septiembre de este año se conoció el video en el que Ray Rice, figura de los Ravens de Baltimore, entró al ascensor de un hotel con su esposa, Janay Palmer. La grabación de la cámara de seguridad mostró cómo le pegó dos fortísimos golpes de puño tras una breve discusión, dejándola inconsciente.

Pocos días después, la NFL decidió suspender indefinidamente al jugador, y su equipo le rescindió el contrato.

Entonces comenzó a verse públicamente cuán patológica es la relación. A pesar de la gravedad de lo que había hecho su esposo, y de ver en el video el desprecio con el que arrastraba su cuerpo tras haberla noqueado, Palmer salió a defenderlo.

"¡Esta es nuestra vida! Por qué no lo entienden (...) Solo sabemos que continuaremos creciendo y mostrándole al mundo lo que es el verdadero amor", dijo en un comunicado.

Algunos pensaban que lo hacía por conveniencia. Que, tras recapacitar unos días, pensó que lo mejor para ella era seguir al lado de un hombre rico y famoso.

Pero la secuencias difundida en las últimas horas muestra lo complejo del vínculo entre ambos, y el poder de manipulación que puede tener un hombre violento sobre su mujer.

Minutos después del incidente en el ascensor, la policía arribó al lugar y les puso esposas a ambos. Luego los condujo nuevamente hacia el elevador, para llevarlos hacia la comisaría.

Entonces las cámaras captaron el momento en que Rice se acercó a Palmer y, con los policías alrededor, comenzó a besarla apasionadamente.

El futbolista, al que le concedieron una apelación que le permitiría volver a jugar, aseguró públicamente que se arrepiente de lo que hizo.

"Defraudé a mi esposa, a mi hija, a los padres de mi esposa. A toda la comunidad de Baltimore. A mis compañeros. A todo el mundo por 30 segundos de mi vida que no puedo borrar", dijo después del incidente.