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El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) fue escenario de un acto de recordación del libro que, en palabras del analista Rosendo Fraga, "revitalizó la figura de Julio Argentino Roca", y de homenaje a su autor, el historiador Félix Luna, fallecido en 2009.

Además de Fraga, hablaron sobre Luna y su bestseller –de Soy Roca se vendieron 80.000 ejemplares en 20 ediciones- la historiadora María Sáenz Quesada y la hija y colaboradora de Félix Luna en su revista Todo es Historia, Felicitas Luna.

La conferencia fue coordinada por Mariano Caucino y contó con la presencia del presidente de la Fundación Malba, Eduardo Constantini, y la directora de Relaciones con la Comunidad de la UCES (Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales), Teresa González Fernández, entre otras personalidades de la política, la diplomacia y la cultura.

Los tres oradores pusieron el acento en la mirada tolerante y el esfuerzo interpretativo de Félix Luna, que en esta biografía en primera persona del general Roca alcanza tal vez su máxima expresión, por tratarse de un personaje ajeno a la tradición política radical de la que provenía el historiador.

Rosendo Fraga recordó su amistad con el autor, "quien sin ser profesor fue un gran maestro", y el "enorme legado" que dejó, "ya que inició una escuela, un estilo de explicación de la Historia".

"Soy Roca es sin duda el libro más impactante sobre este personaje; un libro que humanizó la figura de Roca"

"En Soy Roca, Luna asumió un riesgo –riesgo visto desde la historia académica-, el de enseñar la historia a través de la conjetura. Fue un gran desafío ponerse en la cabeza de una persona y conjeturar sobre cuáles fueron sus pensamientos. Luna sale airoso del desafío. Porque su Soy Roca es sin duda el libro más impactante sobre este personaje; un libro que humanizó la figura de Roca, que no elude los defectos, pero los enfoca no de modo sancionatorio o condenatorio sino desde la comprensión, la explicación", dijo Fraga.

También destacó que, contra la acusación de algunos críticos de que Luna hizo literatura en esta obra, Soy Roca es "riguroso historiográficamente". "Es un libro literario, por el talento del autor, pero no es literatura, es historia", aseguró.

Sintetizando, agregó: "Este libro es lo mejor que se escribió sobre Roca, no sólo por el ya señalado rigor investigativo, sino por la personalidad de Luna quien, pese a venir del radicalismo –y sabemos de la confrontación de Yrigoyen con el roquismo- tuvo bonhomía hacia el personaje histórico. Por eso creo que, a un siglo de la muerte de Roca y a un cuarto de siglo de la aparición de Soy Roca, es un momento ideal para evocar y homenajear a Félix Luna".

"En estos tiempos que corren, hablar de su mesura es atinado. El dedicó su obra a ayudar a entender cómo somos los argentinos y de dónde venimos", dijo Felicitas Luna. "El 45 –ejemplificó-, fue su intento de comprender el Peronismo, y situaciones que vivió en carne propia, como la tortura. Es sumar, ponerse en la piel del otro, no quedarse en el odio".

"La historia no debe dividir, ni condenar"

La historia no debe dividir, ni condenar, agregó, en referencia al espíritu con el cual su padre encaró la investigación. Lo definió como reflexivo y tolerante, un divulgador que buscó tender puentes, no quedarse en una visión sesgada.

Felicitas Luna, quien de paso destacó la importancia del reconocimiento histórico a la figura de Roca y la necesidad de poner las cosas en perspectiva respecto a su figura, relató cómo surgió en su padre la idea de este libro, "concebido en su plena madurez intelectual, a los 64 años".

En un viaje a Mar del Plata, en 1988, para matizar la demora del vuelo en el aeropuerto, Luna leyó César Joven, de Rex Warner, y no pudo menos que preguntarse cómo era posible que en nuestro país no se hubiera ensayado algo en ese registro, la biografía en primera persona, como Memorias de Adriano, de Marguerite Youcenar. Según relató años después el mismo Luna, repasó personajes de nuestra historia y, tras descartar algunos, como Castelli, se decidió por Roca. De regreso de aquel viaje, ya tenía pensada la estructura del libro y su título: Soy Roca.

El fundamento de su elección fue que Roca era el auténtico fundador del Estado argentino y creador de un sistema político que duró 30 años, como fue recordado por muchos al cumplirse recientemente el primer centenario de su muerte (ver video al final de esta nota). Además, y esto es muy convocante para un historiador, se trataba de un campo relativamente virgen, ya que existía poca bibliografía sobre Roca.

El libro, dijo Felicitas Luna, fue un verdadero éxito de ventas, en parte por la oportunidad de su publicación, 1989, año de la crisis final del gobierno de Alfonsín, un momento de desesperación y de necesaria reflexión, en el cual despertaba interés la figura de Roca como constructor, en una etapa en la que estaba todo por hacer.

"Encontré coherencia y amplitud de visión en políticas en las que antes sólo había visto ambición de poder" (Félix Luna sobre Roca)

Otras claves del éxito, según la hija del historiador, fueron el lenguaje y estilo narrativo original, en primera persona. Felicitas Luna leyó una entrevista realizada a su padre donde él mismo se refiere a lo que representó escribir ese libro: fue un ejercicio de comprensión y tolerancia; siendo de familia radical, ponerse en la piel de un personaje opuesto a esa tradición política, ponerse en el lugar de Roca, de sus responsabilidades, encontrar justificativos desde la ideología del mismo actor para su accionar, todo eso implicaba una capacidad muy grande para trasladarse en el tiempo, en el espacio y en las ideas. No significaba renunciar a sus principios pero sí un deliberado intento por comprender, por entender, dijo Felicitas Luna.

Y recordó palabras de su padre respecto a Roca: "Encontré coherencia y amplitud de visión en políticas en las que antes sólo había visto ambición de poder".

También comentó que su padre se jactaba, no sin ironía, de haber hecho más por la figura de Roca que lo que habían hecho hasta entonces los que se decían sus seguidores.

"(Félix Luna) demostró que se puede hacer divulgación sin caer en demagogia ni en extrapolaciones. En estos tiempos de imprudencias y exabruptos, nada mejor que volver a las lecturas serias y reflexivas", concluyó.

"La obra de Luna es un legado para cuando los argentinos podamos salir de esta antinomia y reencontrarnos en el pasado para proyectarnos al futuro"

La historiadora María Sáenz Quesada destacó el gran conocimiento que tenía Félix Luna del país, sin el cual tal vez no podría haber escrito este libro: "Soy Roca se inicia con una reconstrucción del país en la década de 1860, un país a medio hacer, las provincias, la Argentina previa a la organización nacional y a la modernización. Para escribir eso, además de archivos, hay que tener memoria familiar y conocer el país".

"Luna rinde homenaje en este libro a la construcción del país y asume ese proceso con sus deficiencias, sus picardías, trata de mostrar la historia completa", agregó Sáenz Quesada.

La historiadora cerró su intervención con una exhortación: "En momentos en que la historia es tomada como memoria para dividir, para exaltar a unos y condenar a otros, admiremos este relato de Luna, tan genuino, tan patriota. Su enorme sabiduría y mesura que son un gran legado para el futuro, para cuando los argentinos podamos salir de esta antinomia y reencontrarnos en el pasado como forma de proyectarnos al futuro".