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La depresión es un trastorno muy frecuente. Según estimaciones de los Centros para el Control y Prevención de las enfermedades (CDC), en los Estados Unidos, cerca del 12% de su población recibe medicación antidepresiva y el 80% la obtiene por indicación del médico clínico. Es decir que no se trata exclusivamente de un cuadro psiquiátrico sino que se trata de un fenómeno que se observa con cierta frecuencia en la práctica diaria.

Se trata de una alteración del estado anímico en la que los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado. No todas las personas con trastorno depresivo experimentan los mismos síntomas. La severidad, frecuencia y duración de los mismos pueden variar según las características biológicas y psicológicas de cada individuo.

Un fenómeno global

La depresión, o como la llama la psiquiatría, el "Trastorno Depresivo Mayor", es según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la principal causa de discapacidad en el mundo. Según cifras que publicó este organismo internacional, hacia el año 2020, producirá más discapacidad que los accidentes de tránsito y los accidentes cerebrovasculares (ACV) o las enfermedades pulmonares, afectando sobre todo a quienes estén entre los 20 y los 50 años de edad.

Algunas estimaciones sugieren que cerca de 1 de cada 10 personas en América Latina la padecen.

Esta problemática compromete de manera negativa el ámbito laboral, social y familiar. Muchos de quienes se ven afectados por esta patología, no pueden desempeñarse en forma apropiada en su vida cotidiana, dado que produce un fuerte deterioro de la salud.

De acuerdo a estimaciones de la OMS existen más 350 millones de afectados, y causa aproximadamente 1 millón de muertes al año, especialmente por suicidio, alrededor del mundo.

Experimentar la depresión

El doctor Miguel Ekizian, médico psiquiatra y psicoterapeuta explica: "En algún momento de la vida es esperable que una persona pueda estar deprimida y tener las funciones psíquicas en baja, en especial la atención, la concentración, el humor y desarrollar un pensamiento hacia adentro, como una introversión. Esto puede suceder por diversas causas. Algunas de ellas pueden tener un origen psicológico como una pérdida reactiva, que vulgarmente conocemos como "el duelo" y es esperable".

"Además, hay medicamentos y cuadros hormonales que pueden contribuir a que nuestro sistema biológico del humor esté en falla y caigamos en depresión. También puede haber causas de tipo médicas", agregó.

Según Ekizian, hay enfermedades que cursan, incluso inicialmente como depresión. "En efecto, la alta incidencia de enfermedades asociadas puede dificultar el diagnóstico. Por un lado la depresión se vincula a un aumento de la incidencia de enfermedades crónicas y, por el otro, un gran número de pacientes que sufren enfisema, EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructivo Crónica), migraña, cáncer, epilepsia, diabetes, Parkinson, hipotiroidismo, enfermedades cardiovasculares o asma, presentan también este trastorno psiquiátrico.

"Lo primero que suele aparecer es una marcada falta de voluntad, como una "tristeza vital". Pero también puede manifestarse el cuadro opuesto

Un nivel de ansiedad insostenible que hace que la persona esté irritable de manera permanente y, luego de un tiempo de vivir así empieza a claudicar y cae en depresión", detalló Ekizian.

Los síntomas son disímiles y entre los más frecuentes se encuentran: sentimientos de tristeza o "vacío"; pensamientos pesimistas o de desesperanza; culpa; Irritabilidad; pérdida del interés en actividades o hobbies que producían placer; cansancio o pérdida de la energía; dificultad en la concentración, o en la toma de decisiones; insomnio o sueño no reparador; pensamientos recurrentes de muerte o de no vivir y somatizaciones como cefaleas, gastritis o contracturas musculares.

En relación a los mismos, el médico psiquiatra explicó que "a veces duelen los órganos que se van quejando de manera alternada y manifiestan síntomas como cuadros de gastritis, colitis, hemorroides, cefaleas entre otros. Un tiempo atrás, a este cuadro se lo denominaba "depresión enmascarada" ya que, solo una vez que el paciente mostraba su humor, se podía determinar lo que en verdad estaba padeciendo".

El enfoque adecuado

Desde el año 2000 se ha declarado que la depresión tiene tratamiento y debe ser tratada. "Esta patología elimina una hormona del cerebro que se llama dopamina que confiere energía a las neuronas. Una persona que atraviesa un cuadro depresivo tiene una menor disponibilidad de este neurotransmisor en su sistema nervioso central y, si no toma alguna medicación que contribuya a restaurarla, por más que haga psicoterapia, difícilmente pueda hacer que los engranajes vuelvan a funcionar bien", asevera la doctora Inés Morénd, médica clínica.

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Afortunadamente, existen muchas maneras de ayudar a las personas con depresión. "En primer lugar hay que hacer un buen diagnóstico. Quiero hacer énfasis en este concepto porque, si bien es importante trabajar con todo el equipo de salud mental, en el que incluyo al psicólogo, es clave que un médico clínico o un psiquiatra, puedan darle la tranquilidad al terapeuta de que no se está prolongando algo que tiene un diagnóstico médico y que puede recibir una ayuda específica", destaca Ekizian.

"Hoy desde la medicina se puede tratar con antidepresivos que, luego de haber realizado un diagnóstico adecuado, se puede elegir entre los diferentes fármacos que tienen diversa acción terapéutica, cuál es el más indicado para cada paciente".

Por su parte, la doctora Morend destaca que estos medicamentos son seguros y no ocasionan ningún tipo de inconveniente a quienes los reciben. Por otra parte, "es importante recordar que estos fármacos tienen un tiempo de latencia de entre 21 a 28 días. Esto significa que el efecto terapéutico no se inicia de manera inmediata luego de tomar las pastillas y, por eso, solemos decirle al paciente que debe esperar por lo menos un mes para notar los efectos de la medicación".

La depresión se tiene que tratar

Según la doctora Morend, en la mayoría de los casos, el paciente debe recibir medicación, a menos que se trate de una depresión reactiva que en unos medes cederá o mejorará la situación de la persona afectada. También es muy importante que la persona sea acompañada para mirar su vida interior, no solo porque debe entenderla sino también para mirar hacia delante.

"Es muy común que el paciente depresivo tenga el vicio de mirar hacia atrás y muchas veces ver cosas donde no las hay. Esto no es porque el pasado sea difícil de manejar sino porque el ánimo depresivo hace que la persona se torne melancólica, obsesiva, ritualista y empiece a dar vueltas en círculo cuando lo que en realidad necesita es ayuda para dejar de hacerlo y mirar hacia delante", destacó Ekizian.

En su libro "El poder del pensamiento positivo", Norman Vincent Peale señala la importancia de manejar nuestras preocupaciones y tratar de resolverlas porque siempre existen actividades positivas que nos pueden dar una luz de entusiasmo, de ganas de vivir y, sobre todo, de vivir mejor.