Caballos, galgos, tragamonedas y bingos revestidos de glamorosos decorados y atractivos shows artísticos se convierten en un imán efectivo para atraer a diario a cientos de miles de personas al mundo del entretenimiento, mediado por los juegos de apuesta y azar. Este fenómeno global crece progresivamente en todo el planeta, con enormes réditos para sus inversores pero con algunos costos sociales que vale la pena considerar.

En una entrevista con Infobae, la Dra. Verónica Mora Dubuc -médica psiquiatra y miembro de la sección de Juego Patológico de la Asociación de Psiquiatría de América Latina (APAL)- explicó que, si bien el juego de azar y las apuestas han estado presentes en la vida del hombre desde antes que existiera el dinero y ya en las civilizaciones griegas, romanas y egipcias se consideraba una de sus principales pasiones- la mayoría de las personas utilizaban al juego de azar como un espacio de diversión, placer o entretenimiento.

"En algunos casos ha cumplido, incluso, hasta una función de relación social. Sin embargo, hemos observado en los últimos 40 años que la expansión mundial de los juegos de azar con una modalidad comercial industrializada y masiva, produjo un cambio en el modo de jugar de gran cantidad de individuos. La frecuencia, la intensidad de las sensaciones buscadas y los montos en juego crecientes sin control, han llevado a algunas personas a convertirse en jugadores compulsivos, patológicos o ludópatas", indicó Dubuc.

"La relación entre la mayor y más generalizada oferta de juego y el número de jugadores patológicos o, la mayor demanda de asistencia a tratamiento en el sistema de salud o seguridad social, está poco explorada de manera sistemática. Pero todo parece hacer creer que un factor está en proporción directa al otro. Y que a mayor oferta, y sobre todo, a mayor publicidad, mayor presencia del problema de salud que hoy afecta globalmente en un promedio de entre un 0,7 y un 3,5 % a la población general, según diferentes estudios difundidos a nivel internacional", expresó la entrevistada

Dubuc sostuvo que una característica que preocupa es que las personas que juegan por dinero sin control -a pesar de los resultados negativos que esto genera en su salud física y mental y hasta en sus relaciones familiares, sociales y situación económica- no concurren a la consulta para orientación o asistencia. "No lo hacen por miedo, por vergüenza, porque mantienen en secreto su problema y temen ser descubiertos o, a veces, por la sencilla razón de que ignoran que pueden padecer una enfermedad que tiene tratamiento. Así las cosas creemos que quienes llegan a la consulta médico-psicológica no reflejan en verdad el número real de individuos que padecen esta patología y que necesitan ayuda inmediata", sostuvo.

Por supuesto, no todas las personas serán jugadores patológicos, pero estos últimos muchas veces tienen además otros problemas de salud, como depresión o trastornos de ansiedad , que deben atenderse médicamente. En algunos, su modalidad de juego compulsivo arrastran también problemas de índole legal por robos o actos ilícitos cometidos para sostener su juego y sus pérdidas continuas.

"Cuando de jugar compulsivamente se trata nos encontramos con una adicción, donde no hay ingesta de sustancias pero sí dependencia y por eso se consideran dentro de las socioadicciones o adicciones comportamentales. Es clara la pérdida de control y no se puede resistir eficazmente al deseo de volver a jugar. El jugador se convierte en verdadero esclavo. Estas adicciones perduran en el tiempo, generando cambios físicos, psíquicos o emocionales y sociales en el jugador", explicó la especialista

Históricamente han sido los hombres los más afectados, pero las poblaciones de mujeres, sobre todo de más de 60 años y los adolescentes en las modalidades on line, están en crecimiento y son foco de atención. Este trastorno de conducta -donde no se puede controlar el impulso y se continúa la actividad a pesar de sus consecuencias negativas- responde a mecanismos cerebrales alterados. Es por ello que, para recuperarse de estas adicciones, se requiere la ayuda de profesionales especializados dentro del campo médico.

"Es importante saber que la ludopatía es una enfermedad progresiva. Nadie es adicto desde la primera vez que juega. No todo el que juega se convertirá en jugador compulsivo o ludópata. Todos podemos potencialmente ser vulnerables a la adicción", aseguró Dubuc, quien finalmente enumeró las señales de alerta de este trastorno:

* Jugar más dinero de lo que tenía pensado

* Ocultar o mentir a sus seres queridos que juega por dinero

* Intentar sin éxito dejar de jugar

* Dejar actividades laborales, familiares o sociales para ir a jugar

* Pedir dinero prestado para ir a jugar

* Contraer deudas de juego

* Estar preocupado frecuentemente por cuándo podrá volver a jugar

* Irritarse por tener que interrumpir su juego

* Tener conflictos familiares por las pérdidas de dinero ocasionadas por el juego