La disposición del intendente de Quilmes, Francisco "Barba" Gutiérrez, de municipalizar el servicio de recolección de residuos, despertó la ira del gremio de los Camioneros. "Si tiene que haber muertos, va a haber uno, dos, tres", disparó el secretario general adjunto del sindicato, Pablo Moyano. Ahora el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, salió a respaldar la iniciativa del jefe comunal. "Esas son decisiones del ámbito de los municipios. El sentido del gobierno provincial es estar al lado de los intendentes para facilitar y acompañarlos en sus decisiones", sostuvo.
El contrato de Covelia, una empresa que se suele vincular al clan Moyano, vence el 5 de mayo. La idea del intendente es que el municipio se haga cargo del servicio y los trabajadores pasen a la planta permanente de la comuna. Pablo Moyano dijo que es lo mismo que "quedarse sin laburo".
"Desde las áreas de nuestro gobierno estamos colaborando con el intendente y el pueblo de Quilmes para normalizar esta situación", comentó al respecto Scioli. Y precisó que se puso en contacto con el Ministerio de Trabajo "para encuadrar a los trabajadores en esta nueva etapa".
"La empresa tiene que entender y el gremio tiene que ayudar", insistió el gobernador, quien fiel a su estilo, evitó pronunciarse sobre las provocaciones del camionero.
El jefe de la CGT opositor y padre de Pablo, Hugo Moyano, en un principio habló de "guerra" contra Gutiérrez, pero hoy sacó el pie del acelerador. "No estuvo bien, no lo compartimos", reconoció. Y consideró que fue un error estratégico: "Ahora utilizan lo que dijo para tapar los 430 despidos", analizó.
Sin embargo, Pablo no mostró síntomas de arrepentimiento. Ayer viajó a Roma a visitar al papa Francisco y amenazó con nacionalizar el paro de recolectores que desde hace 5 días ya rige en Quilmes.
"Es una medida de presión de la empresa que, junto al sindicato de Camioneros, bloquea el ingreso de los camiones del municipio a la planta de Ceamse y no realiza la tarea de recolección en el distrito", interpretó Gutiérrez, quien consideró que el objetivo de los Moyano es "forzar al municipio para que dé marcha atrás".
"Los trabajadores no pierden su puesto de trabajo porque nosotros estamos dispuestos a sumir a todos los empleados de Covelia con salarios acorde a la actividad. Es decir que pasan de una empresa privada a una del estado", volvió a explicar hoy Gutiérrez, un histórico dirigente metalúrgico, cercano al jefe de la CGT oficialista y hoy enemigo de Moyano, Antonio Caló.
Sobre las amenazas, lamentó que el dirigente camionero crea que "la única solución es la amenaza de muerte" y consideró sus dichos "una grave incitación a cometer un crimen". Además, opinó que "con ese tipo de actitudes no se puede dialogar". Y evaluó: "Lo tomo como de quien viene. Me parece que son declaraciones fuera de contexto, fuera de lugar, lamentables. El costo lo pagará él, porque lo que dice es una amenaza, no a Gutiérrez, sino a los trabajadores que quiere imponer por la fuerza un contrato que se le venció".