La muerte del joven bailarín Douglas Rafael da Silva Pereira durante una operación policial en Río de Janeiro generó, el martes, disturbios que obligaron al cierre de varias vías del turístico barrio de Copacabana, a sólo 51 días para el inicio del Mundial de Fútbol, informaron medios locales.
En el marco de esas protestas, distintos diarios han informado de una nueva muerte, esta vez de un joven de unos 30 años, que fue alcanzado por una bala policial. Según el diario UOL, la víctima habría llegado al hospital ya sin vida.
Las revueltas se registraron en la favela Pavão-Pavãozinho tras la muerte del joven bailarín, al parecer durante una operación policial contra una banda de narcotraficantes que opera en la zona.
"Hay humo por todos lados, disparos en la calle, y las personas corren para regresar a sus hogares. Varios camiones del Batallón de Operaciones Especiales de la Policía acaban de subir" la colina hacia la favela, dijo a la AFP un estudiante que vive en una de las calles cortadas por la protesta.
"Cortaron la electricidad en toda la favela. No hay más luz, ni internet"
"Cortaron la electricidad en toda la favela. No hay más luz, ni internet", añadió otra residente de la calle Saint Roman de Copacabana.
El cadáver de Pereira fue encontrado dentro de una escuela de la favela, informó la televisión Globo, que emite el programa de variedades Esquenta, en el que trabajaba el bailarín.
Los amigos de Da Silva Pereira aseguran que el joven fue golpeado hasta la muerte por la policía luego de ser confundido con un narcotraficante.
En protesta por esta muerte, diversos grupos de habitantes incendiaron varios neumáticos en distintas calles de la favela, que está ubicada sobre uno de los cerros de Copacabana, y también provocaron explosiones, que se oyeron hasta en los barrios vecinos.
El cuartel ubicado en la favela, conocido como Unidad de Policía Pacificadora (UPP), también fue blanco de ataques supuestamente cometidos por bandas de narcotraficantes, según voceros de la Policía Militarizada.
Como medida de seguridad, la Policía acordonó varias avenidas que pasan cerca de la favela y desvió el tráfico de vehículos.
La favela de Pavão-Pavãozinho y la vecina de Cantagalo, que se encuentran entre Copacabana e Ipanema, los barrios más turísticos de esta ciudad brasileña, tienen cerca de 10.000 habitantes y están bajo el control de la policía desde 2009, dentro de la política de "pacificación" impulsada por el gobierno de Río de Janeiro.
En los últimos meses se han registrado varios enfrentamientos de policías con hombres armados vinculados con el narcotráfico que todavía se esconden en estas favelas.
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