Cerró el "Bar del Gallego", el emblemático bodegón de Palermo

El tradicional local gastronómico ubicado en Honduras y Bonpland cerró luego de 35 años

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 Martín Rosenzveig 162
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El tradicional bodegón el "Bar del Gallego" atendió por última vez el sábado 26 de octubre, fecha que será recordada por todos aquellos que desde 1978 pasaron alguna vez por este emblema del barrio de Palermo.

Emilio Sangil, su dueño, a quien se lo conocía como "El Gallego", llegó a la Argentina a los 18 años proveniente de Lourido, provincia española de Lugo. Desde entonces, vio pasar por las puertas de su bar a innumerables taxistas, camioneros, proveedores, empleados, periodistas, empresarios y simples ciudadanos que recorrieron el circuito gastronómico de Palermo.

"El Gallego"  murió el 8 de junio pasado. En los últimos meses, no se encargaba mas del bar, según publica el diario El Cronista en su edición de hoy. Había vendido el fondo del comercio y cobraba un alquiler por el edificio. Si bien no trascendió cuánto cobraban los herederos de Sangil por el alquiler, lo que no cambió fue la idiosincrasia del bar: no se aceptaban tarjetas de crédito y seguía siendo el lugar más barato de todo Palermo.

Lo que sí trascendió fue que el tradicional bodegón no duró  mucho en las manos de sus herederos. La propiedad fue vendida al empresario Eduardo Eurnekian, dueño de la Corporación América y de Aeropuertos Argentina 2000. Al parecer, la compra de esta propiedad era una cuenta pendiente para el reconocido empresario: según trascendidos, en 2008 habría ofrecido un millón de dólares para quedarse con la esquina, pero en ese entonces no tuvo éxito.

Eurnekian, viejo conocido de Emilio Sangil, había estado interesado en esta propiedad por su ubicación, ya que es dueño de casi toda la manzana, donde se encuentra la Corporación América.

La cifra de la operación no trascendió. Ahora solo resta saber qué pasará con el tradicional edificio. Meses atrás, antes de ser internado en el hospital donde luego fallecería, Sangil había pedido que su bar "no cerrara nunca".