Hugo Mazzacane asumió como nuevo presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera en reemplazo de Oscar Aventín, quien dejó ese cargo luego de 12 años. Si bien era un secreto a voces, la confirmación del dirigente platense en el máximo cargo de la ACTC llegó luego de la asamblea que se realizó este martes en la sede de la calle Bogotá, en la Ciudad de Buenos Aires.

Allí se comprobó que, tal como se preveía, la lista comandada por Mazzacane, secundado por Diego Aventín y su hijo Gastón Mazzacane como vicepresidentes primero y segundo respectivamente, fue la única que se presentó para ocupar el cargo que dejó vacante el "Puma".

"Desde hace un tiempo me estoy preparando para este momento, como lo hace cualquier persona que está por asumir un cargo muy importante", reconoció el nuevo presidente, aunque evitó explayarse respecto de sus proyectos e ideas para su flamante gestión.

En tanto, Diego Aventín, todavía piloto y ganador de las últimas dos finales del Turismo Carretera pasó de vocal suplente a primer vicepresidente. Lo hizo tras salir beneficiado por la polémica definición en San Luis entre Matías Rossi y Guillermo Ortelli y de su tan desafortunada como grosera declaración posterior, pese a que este martes se disculpó públicamente a través del sitio web de la Asociación.

Será un cargo importante el del "Pumita", quien cuentan que hace tiempo tomaba algunas decisiones de peso adentro del organismo. Del mismo modo, será una nueva etapa también para Gastón Mazzacane, el ex piloto de Fórmula Uno que se calzará un traje dirigencial de mayor peso tras sacarse el de tercer vocal suplente y pasará a tener mayor injerencia en lo referido a la institución que llevará adelante su padre.

Guillermo Ortelli y Omar Martínez también ocuparán un cargo dentro de la nueva comisión directiva, ya que fueron nombrados como vocales. De esta manera, una nueva era comienza en la categoría más vigente del automovilismo argentino, y la más añeja a nivel mundial. La renovación se produjo luego de más de una década de Aventín, quien, paradojas del destino, dejó el cargo el mismo día en que Guido Falaschi, último piloto fallecido en una carrera de TC en el que "no falló nada" según su consideración, hubiera cumplido 24 años.