Algunos lo ubican en el primer lugar, otros entre los primeros, pero lo seguro es que Ángel Clemente Rojas, el popular "Rojitas", ocupa un lugar especial en las páginas de oro de Boca Juniors. Gambeteador excepcional, dueño de una cintura que, aún hoy, es difícil ver dentro de un campo de juego. El delantero  forjó muchos de los logros que hoy se exhiben en las vitrinas del conjunto de la Ribera. 


      

Un 28 de agosto de 1944, nacía, en Sarandí, este verdadero crack. Un jugador exquisito, provocador y rebelde. En 1959, Bernardo "Nano" Gandulla, símbolo de la década del 40', lo vio jugar y lo acercó a las inferiores del "Xeneize". Cuatro años después, el 19 de mayo de 1963, "Rojitas" aparecía, a los 18 años, en la Primera. Boca superaba a Vélez en la Bombonera 3-0 con un hat-trick de Corbatta, después de grandes jugadas del debutante y sus compañeros se lo llevaban en andas. Todo un presagio de lo que vendría.


      

En 1965 fue fundamental para que el "Xeneize" se quedara con el Nacional de esa temporada. Pero los años siguientes, Rojas osciló entre bajos rendimientos y lesiones que lo terminaron dejando afuera del Mundial de 1966 en Inglaterra. La llegada de Alfredo Di Stéfano a Boca fue clave para la vida futbolística del delantero. En 1969, volvió a ser el que demostró en su debut: jugó todos los partidos y fue goleador del equipo junto al "Muñeco" Madurga. Para coronar el gran rendimiento, se dio el lujo de dar la vuelta en el Monumental luego de empatar 2-2 con River.


1970 sería otro gran año para el crack. Llegaba la quinta y última estrella en su vida. Boca superaba a Rosario Central en la final con un tanto suyo, pero antes "Rojitas" se gambeteaba a medio Monumental para ganarle a River. Se erigía como ídolo. Pero luego de eso, los problemas físicos lo alejaron de Boca. Se fue transferido al Deportivo Municipal, donde jugó poco y mal. Luego, volvería al "Xeneize", pero no lo ponían y elegía irse a Racing. Nueva Chicago, Lanús y Argentino de Quilmes, para retirarse, lo tendrían entre sus filas. Jamás volvió a mostrar la calidad que derrochó en Boca, su lugar en el mundo.