Sí, finalmente nos fuimos a la 'B'... Pero quién nos quita lo bailado Luisito

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En los últimos días circularon varios textos muy parecidos a éste sobre el descenso de Independiente. En general todos se referían al dolor que significa irse a la 'B', poniendo el acento en el recuerdo y la relación que teníamos con la persona que nos hizo hinchas del 'Rey de Copas'. Personas que ya no están físicamente entre nosotros, como el 'Rojo' ya no está más en la 'A'. La diferencia entre estas líneas que me atrevo a escribir en uno de los días más tristes de mi vida, es que Luisito está vivito, coleando y sufriendo. Luis es mi abuelo, tiene 97 lúcidos años y me enseñó las poquitas cosas que sé de la vida. ¿Y a quién carajo le importa, te preguntarás vos que entraste a leer esta nota para reírte del dolor ajeno o para compartir el propio? Es cierto, no le importa a nadie, más que a mí, a mi familia y al puñado de personas que me conoce. Pero como soy el único hincha de Independiente en la redacción y algo había que decir sobre este hecho histórico, me veo en la obligación de escribir. Es lo que trato de hacer, es lo único que me sale. Desde ya, las disculpas del caso para quienes pierdan 15 minutos de su precioso tiempo para leer este puñado de reflexiones inconexas, previsibles  y absolutamente innecesarias.

Sentido colectivo de la existencia (la familia, los amigos, los principios), alcohol –un consumo irresponsable, claro- y fútbol. Todo lo aprendí  escuchando, mirándolo.Fanático de la lectura (aún hoy desayuna tres diarios cada mañana), hijo de españoles que se dedicaban a la administración de compañías teatrales, plagadas de 'triunfantes republicanos' antes, durante y después de ese miserable asesino de sueños llamado Francisco Franco. Uno de seis hermanos varones, todos simpatizantes de clubes distintos. Él, el tercero de la fila, eligió Independiente sin que hasta el día de hoy se sepa por qué.  Nacido en 1916, le tocó escuchar frente al Diario La Prensa la injusta derrota de Firpo ante Dempsey, sufrir la final perdida contra Uruguay en 1930, asistir impávido a la caída de Yrigoyen,  entre otras cosas. Todo en la calle, con sus dos hermanos mayores.  Como premio a su curiosidad, se cruzó con la delantera que lo hacía irse hasta Avellaneda, en colectivo y pantalones cortos: Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seoane y Orsi.

Fue justamente el 'Mumo', luego campeón del mundo con la Italia de Mussolini (doloroso para él, siempre antifascista), el primero en deslumbrarlo. Horas me pasé en el living de su casa escuchando las hazañas de este escurridizo wing. Producto de esa fascinación, rubricada de inmediato por Arsenio Erico, Vicente De La Mata y Antonio Sastre, tres hijos, nueve nietos y una bisnieta abrazamos para siempre estos colores que hoy se nos hunden en el pecho. Y para todos nosotros, enfermos de Independiente, nada es más doloroso que pensarlo yéndose del mundo  en la 'B'. No porque sea alguien importante en la historia del club: jamás formó parte de la Comisión Directiva, ni fue a otro lugar de la cancha que a la popular, nunca viajó al exterior para acompañar al equipo en sus hazañas, ni siquiera tuvo carnet de socio en los más de 80 años que lleva como hincha. Sin embargo, conoció el estadio de madera de Crucecita, estuvo ahí cuando inauguraron la Doble Visera –el primero de cemento en Sudamérica- y durante 40 años fue siempre que pudo de local y visitante. Después, fue la radio, más tarde la tele. Nunca dejó a Independiente, aunque hoy Independiente lo esté dejando a él.

Apenas un tipo normal, de clase media tirando para abajo, empleado durante prácticamente toda su vida, sin más título que el del Primario, que se las ingenió –con una invencible hija de sicilianos al costado, mediante- para armarse una vida modesta, íntegra, posible. A los ponchazos, consiguió formar una maestra normal, un Ingeniero Agrónomo y un fotógrafo publicitario. De allí salieron sociólogos, antropólogos, licenciados en letras, comunicadores sociales y dos o tres vagos. Todos de Independiente, como él.

En ese aspecto, no fue muy amplio que digamos. Había que ser de Independiente porque era el mejor club que existía. Porque era la gran escuela del fútbol argentino, porque le ganó al Santos de Pelé allá, porque goleó a Real en Madrid, por las 7 Copas Libertadores, por Bochini, por el título con 8 hombres en Córdoba. Y si todo esto no alcanzaba, nunca dudó en mentir descaradamente sobre  los demás para que ni se nos ocurriera dejarlo solo con su 'Rojo' querido. Los de Boca eran malas personas, los de River carecían de coraje, los de Huracán eran todos jubilados... Y así,una infamia detrás de la otra para  asegurarse que el domingo a la tarde íbamos a sufrir o a disfrutar, pero todos juntos. Como almorzábamos, como nos reíamos, como nos peleábamos. Juntos.

Hoy, 15 de junio de 2013, nos fuimos a la 'B'. Si tomamos en cuenta sólo las tres temporadas que nos condenaron, debiéramos hablar de mala fe e incapacidad. La mala fe del procesado por estafar jubilados, Julio Comparada, quien ayudado por sus amigos sindicalistas (esos 'chorros' que ahora salen por la radio a criticar y a pedir cabezas) y con la excusa de hacer la nueva cancha, se comieron enteritos los pases de Agüero, Forlan y Ustari: más de 45 millones de dólares. Así y todo, casi triplicó el pasivo –aun cuando estaba en convocatoria de acreedores-, dejó elLibertadores de América por la mitad y le dio mucho dinero y todo el poder a la barra. Un genio. Felicidades Julio, adonde quieras que estés con esos millones grises de ausencia. Quedate tranquilo, tal vez en 20 años puedas salir a cenar a un restaurant, si es que todavía alguien te atiende el teléfono. Como decía Carlos Gardel cuando quería maldecir a alguien: "Vas a comer solo".

La otra cuota de responsabilidad le toca a Javier Cantero. No voy a cometer el error de decir la mitad de la culpa, porque estuvieron un año y medio cada uno. Cantero agarró un club fundido y endeudado hasta las muelas, manejado por la barra, con un promedio preocupante y un plantel mediocre. Todo eso, gracias a Comparada y sus amigos camioneros y gastronómicos. Luego, Cantero cometió sus propios horrores y todos futbolísticos. Ya salieron muchos 'periodistas' –perdón, Rodolfo- a decir que su pelea con la barra nos mandó al descenso. Son los mismos que durante la 'maldita' Sudamericana de 2010 decían que el Libertadores de América era un ejemplo para el mundo, cuando sabían (porque ellos también cobraban de allí y sus nombres figuran en la Auditoría que Cantero debería haber hecho pública hace rato) que era una obra sobrevaluada, que nunca pensaron terminar. Sólo una excusa para explicar la desaparición de millones y millones de dólares.

Cantero se equivocó en dejar tanto tiempo a Cristian Díaz y darle la potestad para elegir jugadores, luego de 'despedir' correctamente a Ramón, en traer a Gallego –aunque era el deseo de la mayoría- y en algunos refuerzos (Rosales, Leguizamón, Santana, Zapata, por mencionar a algunos). Eso, sí. Ahora llora como nosotros, con nosotros. No está en Las Bahamas tomando empalagosos tragos frutales con la plata del socio. Es hincha, no se llevó un mango y lo intentó. Le faltaron tres cosas:experiencia, capacidad y suerte. Eso sí, Javier usted va a tener con quién cenar cuando esta lastimadura se haga cascarita.  


Para terminar, vuelvo a Luis, como se vuelve siempre al amor. Mañana, como cada día del padre, te voy a ir a saludar a tu casa de Ciudadela. Comeremos algo liviano, te quejarás de los dientes para lo sólido y del límite que te impone la edad para lo líquido.Te quejarás del país, del clima y de alguna cosita que improvisarás. Te quejarás, seguro. Después harás dos o tres comentarios graciosos. Parco, irónico, seco, profundo. Sin reírte nunca, sin forzar el remate. Más tarde, te vas a emocionar y brindarás por mamá y la abuela. A la hora del postre, dirás que Independiente no puede irse a la B, que es mejor cerrar el club con dignidad y dejar de ver fútbol para siempre.

Que Erico, Sastre y De La Mata;  Micheli, Ceconatto, Lacasia, Grillo y Cruz; Bernao, Mura, Artime, Yazalde y Tarabini, el 'Chivo' Pavoni, Rolan, Navarro, Santoro, Bochini y Bertoni, Agüero...  Que las Copas, que la final que nos robaron en Madrid contra el Inter, que el gol de cucharita del 'Bocha' ante Zoff en Roma, que el 3-0 contra Cruzeiro. En fin,dirás lo que decís siempre y yo me morderé la lengua para que no me veas llorar, para que no te des cuenta que si esto me duele así es por vos. Pura y exclusivamente por vos. Yo me puedo bancar la 'B', pero a vos no te pueden hacer esto. Y no te lo pueden hacer porque tipos como vos nunca, pero nunca se van a la 'B'. Así que no te voy a prometer nada respecto del porvenir. Espero que el año que viene, más o menos a esta altura, estemos juntos viéndolo ascender. En el living de tu casa, cada uno en su sillón.

Alejandro Greco