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No en vano la apodaron la "Dama de Hierro". Como primer ministro, Margaret Thatcher guió el destino de Gran Bretaña con férrea voluntad durante la guerra de las Islas Malvinas contra la Argentina en 1982.

En los últimos años, habían comenzado a desclasificarse documentos del Instituto de Archivos Nacionales británico que confirmaron la mano de hierro con la que condujo a su país durante la guerra.

En abril de 1982, cuando la dictadura argentina tomó el control de las Islas, el gobierno de Thatcher se mostró como un frente unido contra la Argentina ante la opinión pública.

Sin embargo, documentos privados dados a conocer por el archivo Thatcher en la Universidad de Cambridge muestran que sus asesores más cercanos le pidieron no iniciar acciones bélicas y negociar el futuro de las Islas.

Los representantes del Parlamento, en tanto, tenían opiniones dividas. Las sugerencias iban desde "mis representados quieren sangre... invada tan rápido como sea posible", hasta "estamos cometiendo un gran error". Un legislador fue descrito como "derrotista desesperanzado, deprimido y desleal" y otro como "desesperadamente deprimido".

A pesar de las dudas y los consejos que sugerían la negociación, la "Dama de Hierro" se inclinó por las acciones bélicas y envió a las tropas británicas a cruzar el Océano Atlántico y derrotar al Ejército argentino que había ocupado las Islas días antes.

Como muestra, basta un botón. El 2 de mayo de 1982, Thatcher decidió flexibilizar la zona de exclusión a las acciones bélicas y atacar el crucero general Belgrano – acción que causó la mayor parte de las bajas argentinas en la guerra – durante un almuerzo en una casa de campo.

La decisión, según se reveló en los documentos, fue tomada junto a su gabinete durante un encuentro en Chequers, la casa de campo que habitualmente utiliza el primer ministro británico. Aún hoy, un sector de los excombatientes de Malvinas reclaman que el hecho sea juzgado como un crimen de guerra.

Sin embargo, según los documentos desclasificados, la propia primer ministro se había mostrado sorprendida por la guerra. "Nunca esperé que Argentina invadiese las islas Falkland (Malvinas)", había confesado en octubre de 1982 ante el Falkland Islands Review Committee.

"Aquella noche nadie podía decirme si seríamos capaces de retomar el control de las Malvinas, nadie. No sabíamos, no sabíamos", había admitido.

Finalmente, tras 74 días de combate, su gobierno consiguió recuperar el dominio sobre las Islas, en un conflicto en el que murieron 649 soldados argentinos y 255 británicos.