Diputados aburridos, cotillón, música y militancia

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 Télam 162
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Estudios científicos sostienen que la mente del ser humano sólo está capacitada para mantener la atención en un solo tema, sin distracciones, sólo por 45 minutos. La presidente Cristina Kirchner pisó el suelo del Congreso a las 12:36. Desde los palcos llovían panfletos y la militancia decretaba una sola canción. "Che gorila, Che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar". Casi cuatro horas después, puso punto final a su alocución.

El recinto de la Cámara baja volvió a ser ese lugar donde el Frente para la Victoria jugó de local. Todos los balcones fueron ocupados por agrupaciones kirchneristas o invitados de Presidencia de la Nación.

No hubo espacio para la oposición. Ayer, a última hora, se les comunicó a los diputados y senadores que por la cantidad de personas que confirmaron asistencia, las invitaciones personales de cada legislador iban a quedar reducidas a una persona.

Eso no se notó para la camiseta oficialista. La boxeadora Marcela "La Tigresa" Acuña o la actriz Andrea del Boca junto a Esther Goris tuvieron su espacio privilegiado entre funcionarios de primera y segunda línea. También estuvieron los actores y músicos que ya demostraron públicamente su ingreso a las filas K.

      

Afuera, en la plaza del Congreso, el escenario volvió a ratificar el esquema kirchnerista desde el 2011 a esta parte. La militancia es monopolizada por La Cámpora o la Agrupación Kolina, que responden a los lineamientos de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.

Ya no son más los barones del Conurbano los protagonistas de la movilización de gente. Los únicos que dijeron presente fueron las columnas del intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, posible candidato a diputado nacional, y la del ex intendente de José C. Paz, Mario Ishii.

En el recinto hubo espacio para internas y chicanas. "'Bancando al compañero Boudou" fue el panfleto más tirado desde los balcones. Entre tanto cotillón, apareció un mensaje anónimo: "Daniel Scioli, el verdadero heredero de Néstor Kirchner", escrito en una suerte de boleta presidencial con la cara del gobernador bonaerense. No faltaron los globos contra el Grupo Clarín, que fueron inflados por los propios funcionarios.

El Congreso volvió a funcionar como una herramienta para que el kirchnerismo demuestre su poder de fuego. Una sola banca de la oposición se animó a dejar en claro un mensaje. Fue la del diputado Eduardo Amadeo, que puso un cartel especulando con lo que podría llegar a ser el discurso de la Presidente: "Respeto a la Justicia". No se equivocó.

El extenso discurso de Cristina durmió a los suyos y a los de ellos. Francisco de Narváez no pudo evitar cabecear en más de una oportunidad. Fernando "Chino" Navarro y Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, también tuvieron problemas para mantener la atención.

Cristina terminó su discurso y en la Plaza del Congreso sonó con fuerza "Avanti Morocha". A diferencia de otras oportunidades, la militancia kirchnerista ocupó la avenida Callao hasta Corrientes, en una suerte de custodia personal de la Presidente.

Pasó otro primero de marzo. Ahora lo que viene es campaña y política de exposición. Arrancó el 2013.