Qué cambiará en la vida del Papa tras la renuncia

Dados los 6 siglos transcurridos desde la anterior dimisión de un Sumo Pontífice, la de Joseph Ratzinger es en muchos sentidos una novedad: abundan las incógnitas sobre el futuro del primer ex obispo de Roma

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Luego de impactar anunciando su inminente dimisión, el Papa dijo también que permanecerá "oculto al mundo", lo que parece anticipar una vida de reclusión. El sitio elegido como futura residencia -el convento Mater Ecclesiae- también es indicio de la búsqueda de un retiro total de las cosas mundanas y de las actividades públicas.

Sin embargo, como no existe jurisprudencia reciente al respecto –la anterior renuncia de un sumo pontífice data de 1415- son muchas las incógnitas.

Ni siquiera se sabe con certeza si Joseph Ratzinger volverá a ser cardenal, como lo era antes de su elevación al papado. De ser así pasaría a ser llamado "Su Eminencia" en vez de "Su Santidad". Pero como el cardenal que es elegido Papa sale del Colegio Cardenalicio, quizá Ratzinger deberá ser nombrado cardenal nuevamente… por el próximo Papa.

Lo que sí se sabe es que dejará de ser llamado Benedicto XVI y recuperará su nombre civil, aunque permanece la duda sobre si a éste se agregará la denominación de "Papa emérito" u "obispo emérito de Roma".

El anillo y otros atributos de su reinado serían destruidos siguiendo la tradición de cada fin de papado.

Otra incógnita es cómo vestirá. Cuando estaba de "civil", antes de ser Papa, Ratzinger acostumbraba a usar abrigo y boina negros, a los que posiblemente volverá una vez retirado. Pero, de usar sotana, ésta podría ser negra o violeta, de obispo, o roja, de cardenal. Lo mismo sucederá con el capelo.

La discreción –necesaria para no complicar a su sucesor, el primero que deberá convivir con un ex Papa- no será un problema para un hombre acostumbrado a ella: la practicó intensamente durante el largo pontificado de Juan Pablo II, de quien fue un muy cercano colaborador.

Sin embargo, Ratzinger es un intelectual, al que le gusta pensar, escribir y publicar sus reflexiones teológicas. ¿Se abstendrá de hacerlo en el futuro?

Lo cierto es que el padre Federico Lombardi, vocero del Vaticano, tenía pocas respuestas en la conferencia de prensa posterior al anuncio de la renuncia de Ratzinger. No le fue posible decir si el Papa llegará a terminar la Encíclica que estaba redactando (más bien no), si tomará parte en la ceremonia de investidura de su sucesor, ni qué hábito usará cuando deje la silla de Pedro o cuándo estarán listas las refacciones en el convento donde vivirá.

En concreto, como lo señala el vaticanista Sandro Magister en la columna que se publica en este mismo sitio, "a partir de aquí la Iglesia entra en terreno desconocido". El cónclave que se iniciará a mediados de marzo será inédito en su era. Por primera vez se elegirá un Papa en vida del predecesor y, aunque Ratzinger se mantenga a un lado y en silencio, su sola presencia en la tierra podría incidir en la elección de quien deberá continuar o reformar su política.