La cuestión básica que impulsó la campaña electoral de 2012 siempre estuvo clara: ¿Mitt Romney podría ganar el voto de los estadounidenses blancos, de edad y de ingresos altos en la cantidad necesaria para superar la abrumadora ventaja del presidente Barack Obama entre los ciudadanos jóvenes, de bajos ingresos y miembros de minorías?
Al igual que en elecciones anteriores, los votantes ricos se inclinaron por los republicanos mientras que los de bajos ingresos se presentaron sólidamente como demócratas.
Pero hay mucho más en esta historia. Nuestra investigación muestra que la elección no fue cuestión solamente de estados rojos (republicanos) y azules (demócratas). Lo que realmente está sucediendo es que la división entre los Estados Unidos rojos y azules es básicamente una división entre votantes ricos.
Para visualizarlo, imaginemos dos universos alternos en las elecciones de 2012. En el primero sólo pueden votar las personas que ganen menos de 50.000 dólares al año; en el segundo, solamente pueden votar los que ganen más de 100.000 al año. Con los datos de las encuestas de salida del día de la votación, tenemos una idea bastante decente de cómo se desarrollarían esas posibilidades.
En el primer universo, Obama logra una victoria arrolladora como la de 1984, llevándose casi todos los votos del Colegio Electoral y alrededor del 60 por ciento del voto popular.
En el segundo universo, Romney gana con un saludable 54 por ciento del voto popular. Aunque se lleva los estados republicanos, el triunfo arrollador se le escapa: los votantes ricos en estados demócratas como Nueva York y California de todos modos apoyan a Obama por un cómodo margen. Volveremos a esta idea en un momento.
Lo que es notable es que en todas las competencias presidenciales de los últimos veinte años se ha presentado esa misma distribución: los votantes de bajos ingresos sistemáticamente apoyan al candidato demócrata en casi todos los estados. Los votantes de mayores ingresos, por otra parte, están más mezclados en sus opiniones políticas: los votantes ricos de Mississippi son tenazmente republicanos mientras que los de Massachusetts son tenazmente demócratas. El análisis exhaustivo de los datos de las encuestas de estas elecciones muestra que esta relación se mantiene aunque se tomen en cuenta factores como edad, raza, sexo y nivel de estudios.
En otras palabras, contrariamente a lo que usted haya escuchado, existe solamente una división fuerte entre los Estados Unidos rojos y azules hacia la cima de la distribución del ingreso. Hacia abajo, el mapa electoral es un mar azul.
¿Por qué sucedió esto? Nuestras investigaciones con los datos de las encuestas de opinión de elecciones anteriores encontraron que los estadounidenses de ingresos bajos tienden a votar basándose en consideraciones económicas, mientras que los ricos consideran cuestiones sociales así como económicas a la hora de decidir su voto. Esto es lo que algunos llaman post-materialismo: la idea de que, a medida de que el individuo o el grupo se sienten más cómodos, pueden darse el lujo de pensar más allá de sus necesidades inmediatas.
La llamada guerra cultural entre los Estados Unidos rojos y azules está concentrada en la mitad superior de la distribución del ingreso y la distribución del voto refleja eso.
Igualmente podríamos desglosar al electorado por edad. Entre los votantes jóvenes, Obama ganó un considerable 60 por ciento del voto, con una sólida mayoría en casi todos los estados analizados en la encuesta de salida. En cambio, Romney obtuvo un sólido 56 por ciento entre los adultos mayores, con una muy buena actuación en los estados rojos (dos terceras partes de los adultos mayores de Arizona, por ejemplo), pero con una considerable mayoría que apoyó al presidente en los estados azules, como Nueva York y Massachusetts.
Se presenta una distribución similar si desglosamos el voto estado por estado por sexo o por raza.
En todos estos casos, la división entre estados azules y rojos es más aguda en las categorías que tienden a votar por los republicanos. Dicho de otro modo: el bloque de votantes de Obama se ve casi igual en todas las partes del país, mientras que el de Romney varía más de un estado a otro.
Ésta no es la historia de la estrategia de campaña de Obama o del fracaso de Romney como candidato presidencial. Los mapas demográficos de las elecciones de 2004 y 2008 son muy similares. El mapa electoral rojo-azul que estamos acostumbrados a analizar es básicamente el resultado de la división política y geográfica entre los votantes estadounidenses en el extremo de más edad, más ricos y más blancos del espectro socioeconómico.
(Andrew Gelman es profesor de Estadística y Ciencias Políticas en Columbia y autor de "Red State, Blue State, Rich State, Poor State: Why Americans Vote the Way They Do". Avi Feller es estudiante de posgrado en Estadística en Harvard y de 2010 a 2011 trabajó en la Oficina de Administración y Presupuesto en Washington.)
Más Noticias
Mark Vito se quiebra al hablar del derrame que sufrió su padre tras su divorcio con Keiko Fujimori
El empresario contó cómo su divorcio con la líder de ‘Fuerza Popular’ tuvo un fuerte impacto en la salud de su padre

Grupo Élite, el brazo armado que consolidó el poder de Juan Carlos Valencia en el CJNG
Se trata del brazo armado más letal y estratégico del CJNG

Ona Folgado, asesora financiera: “Cuando firmamos arras mucha gente se relaja, pero en este momento es cuando hay que estar más atentos”
La experta alerta de que los plazos y las distintas cláusulas pueden generar problemas si no se revisan bien antes de cerrar la compra

Murió la “Abuela Lalala”, la mujer que fue furor por el Mundial 2022
Se trata de Cristina, la jubilada de 79 años del barrio de Liniers, que se hizo famosa por festejar los goles de la Selección. Pese a que todos esperaban verla nuevamente celebrando, sufrió una descompensación a principios de mes y falleció

“Estamos asumiendo sobrecostos operativos insostenibles”: paro minero golpea transporte y abastecimiento en Colombia
El paro minero en el Bajo Cauca y Córdoba completa varios días de bloqueos, afectando el transporte de carga, la logística y el abastecimiento, según advierte el gremio Colfecar
