La Liga Argentina, una de las peores del mundo

Fin de semana tras fin de semana, los hinchas acuden a las canchas de sus equipos, pero el espectáculo es cada vez más pobre. No hay ideas, faltan proyectos y el juego queda de lado por el resultadismo. También hay que hablar de la poca organización, lo cual hace que si sumamos todo se roce la mediocridad

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¿Cuál es la mejor Liga del Mundo?. Para responder a esta pregunta podríamos acudir a la IFFHS y sus conocidos rankings de clubes y campeonatos, pero realmente muchas veces estos listados llegan a ser polémicos. No por sus números, sino porque no queda muy claro que aspectos se miden para dar con esos resultados. Además muchas veces para hacer un listado sólo se tienen en cuenta los resultados deportivos y no la calidad de juego.

Lo mejor será orientaros hacía lo que piensa el público en general y desde este punto de vista, el torneo de España y el de Inglaterra lideran la nómina por amplia mayoría. Luego aparecen Italia, Alemania, Portugal, Francia, Brasil y México en un orden que puede variar según gustos o, en algunos casos, cantidad de partidos que un televidente o hincha pueda observar. Son muy pocos los que ubican en los primeros puestos a la Liga Argentina y esto puede tener una explicación muy coherente.

Podemos esclarecer la incógnita tan sólo al ver jugar a alguno de los equipos que milita en Primera, porque son muy pocos, por no decir ninguno, los que ofrecen un buen espectáculo. Muchos apelan a sistemas sin sentido, a los pelotazos frontales sin buen destino y olvidan el traslado del balón por el césped, las triangulaciones y hasta por instantes hasta que tienen compañeros. ¿Cómo es esto?. Simple. Cuando en la tribuna abundan la frase "estos no dan dos pases seguidos" queda claro que por lo general la pelota se "rifa". No hay una idea de posesión o muchos menos de fortificar una supremacía frente al rival siendo dueño del esférico.

      

La Premier League es elogiada por muchas cuestiones, sin embargo hay dos puntos en los que le saca gran diferencia al torneo argentino. En primer lugar, su organización es una de las mejores del planeta. Un fan sabe en qué horario y en qué fecha va a jugar su equipo al final de la temporada y muy probablemente, si no hay ningún problema externo, esto se cumplirá sin excepciones. En segundo lugar es el nivel futbolístico de sus clubes, porque generalmente tienen una idea fundamentada y la especulación no es una moneda corriente. Podemos agregar algo más y es la paridad. El último de la tabla puede ganarle al campeón vigente y al próximo partido caer por seis goles contra un recién ascendido.

Más de uno dirá que en Argentina también hay mucha igualdad, pero la diferencia radica en que el fútbol inglés el termómetro mide hacía arriba y no hacía abajo. Aquí la equivalencia se da porque los jugadores, no todos, ponen todas sus energías en recuperar la pelota que en jugarla. Correr sin sentido es una constante. De esta forma, por lo general, los encuentros son completamente trabados, algo que podría nombrase como la "garra argentina", pero que realmente hace que se deje de lado, totalmente, el buen trato de un elemento que termina por ser secundario: la pelota.

      

Alguno podrá decir que en la Liga BBVA sólo existen dos equipos (Real Madrid y Barcelona), un hecho que se observa a la hora de ver los últimos campeones de aquel país, ya que el último título que no fue ganado por estas dos instituciones fue en la temporada 2003/04 cuando el Valencia de Pablo Aimar se quedó con la gloria. Ahora bien, esto es verdad, aunque es casi imposible negar que hasta el peor conjunto de ese torneo inten   ta darle un buen uso a la "redonda". Las diferencias económicas hacen el resto. No se pueden competir de igual manera, cuando la mayor parte del dinero se la llevan dos monstruos del fútbol mundial, los cuales ya hacen con sus contratos de indumentaria en un negocio mundial.

Esta situación también podría aplicarse en nuestras tierras, ya que la situación financiera de varios clubes argentinos es paupérrima y esto hace que ante la primera oferta concreta, no siempre buena, los mejores jugadores sean vendidos al exterior. Igualmente cabe destacar los malos manejos de gran parte de los dirigentes, quienes dejan en bancarrota a los equipos y luego se marchan. Un contexto que en otros destinos del planeta no es normal.

Tenemos todo para ser potencia o por lo menos eso es lo que creemos, pero queda claro que muchas veces nos creemos más de lo que somos y la Liga Argentina es un fiel reflejo de eso. Malos manejos institucionales, futbolísticos y pelotazos sin sentido hacen que nuestro amor por el fútbol caiga un poco más cada vez que terminamos de ver un cotejo del Torneo Inicial o la Copa Argentina. ¿Se puede cambiar?. Siempre se puede, aunque nuestra ceguera resulte difícil de negociar.