Dolor sudafricano por crimen de una leyenda del box

Corrie Sanders, alguna vez el mejor peso pesado del mundo, murió tras recibir varios disparos en un restaurante de Pretoria durante el cumpleaños de su sobrino

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 AP 163
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En un país donde las muertes violentas pasan ampliamente desapercibidas, los sudafricanos reaccionaron con indignación y tristeza al asesinato del ex boxeador. Cerca de 40 asesinatos ocurren a diario en Sudáfrica. El adiós de Corrie Sanders provocó una condena generalizada.

Ex campeón del mundo de los pesos pesados fue víctima de un tiroteo ocurrido el sábado por la noche en un restaurante de Pretoria y falleció en un hospital ocho horas después.

Su ex esposa reveló que se encontraba en el cumpleaños de un sobrino y se inclinó sobre su hija para protegerla de los disparos.

      

Sanders, que después de dejar el ring se convirtió en un exitoso hombre de negocios, era una de las personalidades deportivas más famosas del país.

El boxeo cruzó las barreras raciales como ningún otro deporte en Sudáfrica y Sanders, blanco y apodado el "Francotirador", fue uno de los máximos responsables de que eso ocurriera.

Alcanzó su grado máximo de popularidad cuando derrotó, en marzo de 2003, por K.O. técnico, al campeón mundial de los pesados Vladimir Klitschko, al que envió cuatro veces a la lona.


Un año después, fue superado en Los Ángeles por Vitali Klitschko, hermano de Vladimir. Esa fue la última gran pelea del púgil sudafricano, que ganó 42 de los 46 combates profesionales que disputó, 31 de ellos por K.O., antes de retirarse en 2008.


La muerte de Sanders volverá a abrir en Sudáfrica la discusión en torno a la alto índice de criminalidad y al fracaso del Gobierno para afrontarla, a pesar de que las estadísticas muestran un ligero descenso.

Los expertos en crímenes señalan la gran brecha entre ricos y pobres en Sudáfrica para explicar por qué el país sigue estando afectado por tanta violencia. Y advierten que esta distancia económica entre las clases sociales no para de crecer.