Charles Taylor, una vida de delitos entrecruzados

Ha sido hallado culpable de crímenes de lesa humanidad en Sierra Leona por un tribunal internacional, y el motivo no es menor. El ex presidente liberiano sumergió en los años 90 a parte del África Occidental en un bucle de terror

Guardar
 AP 163
AP 163
 AP 163
AP 163

Este hombre de origen burgués se educó en una universidad estadounidense, trabajó en bancos de la administración liberiana antes de convertirse en un líder guerrero ávido de poder y, posteriormente, en un presidente cuestionado que se mantuvo al frente del Estado entre 1997 y 2003. 

Charles Ghankay Dahkpannah Taylor nació en 1948 en la periferia de Monrovia, en el seno de una familia perteneciente a la etnia Gios que dirigió Liberia desde 1822, fecha de su fundación, hasta 1980. Diplomado en economía en el Bentley College de Massachusetts, Estados Unidos, ingresó en 1979 en el servicio público liberiano donde rápidamente se ganó el apodo de "Pegamento" por su tendencia a acapararse de los fondos públicos.

En 1983 fue acusado de malversación de 900.000 dólares y se refugió en Estados Unidos, donde llegó a ser arrestado. Sin embargo, logró escapar y encontró refugio en Costa de Marfil, antes de llegar a Libia, donde pasó por diversos campos de entrenamiento.

Seis años más tarde, en la noche de Navidad de 1989, condujo de Sierra Leona a Liberia a su Frente Nacional Patrióticod e Liberia (NPFL), que desató una de las más atroces guerras civiles del continente africano, incluyendo el reclutamiento forzado de niños. Sus combatientes, a menudo drogados, han sido acusados de las más bárbaras matanzas y atrocidades, mutilaciones, violaciones y hasta actos de canibalismo.

Le bastó un año para controlar la mayor parte del país. La guerra terminó en 1996, y un año más tarde Taylor se presentó a las elecciones con el eslógan "Mató a mi madre y mayó a mi padre, pero votaré por él".


En 1997, los liberianos eligieron a Taylor  como presidente en unas elecciones que fueron consideradas democráticas.

En 1999 la situación volvió a cambiar con la rebelión de los Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD) en el norte del país. Sostenido por varios países vecinos y con el apoyo disimulado de Estados Unidos, el LURD comenzó el avance hacia Monrovia. La capital se sumergió en la guerra durante tres meses, de junio a agosto de 2003.

Bajo presión, Taylor aceptó dejar del poder y abandonó el país el 11 de agosto de ese año para marcharse al exilio en Nigeria, poniendo así fin a 14 años de conflictos que dejaron un saldo de unos 300.000 muertos y centenas de miles de desplazados. Al mismo tiempo, Taylor ya había sido responsabilizado por crímenes de guerra y contra la humanidad, en junio de 2003, por el Tribunal Especial para Sierra Leona (TESL), ante las sospechas de que alimentó la rebelión Frente Revolucionario Unido (RUF) en ese país a cambio de diamantes (de 1991 a 2002).

Con la colaboración del RUF, Taylor habría traficando armas y diamantes. El conflicto en Sierra Leona dejó unos 120.000 muertos. Finalmente, en marzo de 2006, Taylor fue arrestado y transferido a La Haya. En su celda del centro de detención de Scheveningen, en la periferia de La Haya, lee la Biblia o novelas políticas, y además comienza a escribir un libro, según su familia. Descrito por otros detenidos como una persona tranquila, Taylor también pasa muchas horas reunido con un "consejero espiritual".