Elecciones en Irán, marcadas por la disputa entre Ahmadinejad y Khamenei

Los analistas coinciden en que el ayatolá saldrá beneficiado en la lucha de poder tras los comicios parlamentarios del 2 de marzo. No habría cambios en el plan nuclear

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La del próximo viernes será la primera votación desde el fraude electoral del 12 de junio de 2009, que derivó en la reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad y en varias jornadas de protestas y represión.

El rechazo de los líderes reformistas a los comicios y la casi nula expectativa de que puedan surgir cambios en el plan nuclear posicionan como principal escenario la disputa entre el líder supremo Ali Khamenei y Ahmadinejad.

"Ambas partes han puesto sus dedos en el gatillo y están listos para disparar. Dejarán sus armas si llegan a un acuerdo", opinó el analista político Hamid Farahvashian.

El resultado será decisivo en el futuro político del país y marcará el camino hacia las elecciones presidenciales de 2013. La dirigencia clerical necesita una alta participación para demostrar su legitimidad y popularidad, que quedó muy afectada por el fraude de 2009.

"Sin dejar nada librado al azar, los leales a Khamenei necesitan una mayoría en el Parlamento para obstruir la probabilidad de que aliados de Ahmadinejad ganen la votación de 2013", explicó Farahvashian. Una asamblea crítica, en cambio, podría debilitar al presidente durante el resto de su mandato.

Los especialistas creen que los aliados de Khamenei obtendrán la mayoría debido a que el líder tiene alrededor de 20 millones de seguidores. "Mi predicción es que tendremos una asamblea dominada por leales a Khamenei, con una minoría compuesta por seguidores de Ahmadinejad", señaló el analista político Babak Sadeghi.

La disputa entre ambos líderes comenzó cuando el presidente intentó sustituir a Khamenei en la compleja jerarquía política del país, en la cual el ayatolá preserva la autoridad total desde la fundación de la República Islámica.

Desde la reelección de Ahmadinejad en 2009 -que Khamenei apoyó-, la creciente influencia de su círculo alarmó al líder supremo y a sus seguidores, quienes acusan al mandatario de intentar minar su posición involucrándose en temas teocráticos, un territorio tradicionalmente dominado por el religioso.

Es por ello que una alianza de grupos de la clase dirigente, como las Guardias Revolucionarias, clérigos poderosos, comerciantes influyentes y políticos de línea dura, se unieron para impedir que los aliados de Ahmadinejad ganen la votación.