Empatía del médico, clave en el arte de curar

Es muy común en Occidente que el médico "atomice" al paciente ¿El resultado? El paciente deambula entre consultorios y médicos que lo disgregan, y termina desorientado y, muchas veces, hasta abandonando

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Bien podría decirse que la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) es algo innato pero que también puede ejercitarse a voluntad.

Es muy difícil lograr un equipo eficaz en la dupla médico/paciente si el médico no tiene la voluntad y el entrenamiento como para ponerse en los zapatos del otro con cierta rapidez, dado que una consulta es algo breve, pero suficiente como para entender al otro desde su propio lugar.

La práctica médica debe de ser empática, característica básica de la vocación del médico. Es un elemento esencial para la adhesión del paciente al tratamiento y conseguir resultados positivos, siendo "el médico el placebo más importante".

La empatía fue llamada "la quinta esencia del arte de la medicina". Como dice Bruce Lipton: "Los pensamientos positivos y el placebo curan".

Si de la atención en consultorio se trata, existe una triste paradoja para los pacientes: por un lado, el médico no tiene tiempo para dedicarle a cada paciente la atención correcta; por otro lado, la rapidez en la consulta enlentece y atrasa el diagnóstico y el tratamiento de cada enfermo.

El caos en que viven miles de pacientes es acudir a varios médicos que pueden dedicarle un tiempo escaso como para llegar a un diagnóstico eficaz, y esto genera un avance en la enfermedad con una pérdida vital de tiempo inmensa, ya sea por un diagnóstico retrasado de cáncer o enfermedad neurológica, o patologías más leves que están en un nivel subclínico (silencioso) pero que siguen avanzando por no ser diagnosticadas a tiempo.

Con sólo observar la agenda del especialista y ver que tiene turnos pautados cada 15 minutos podría inferirse que ese médico no va a dedicarles a sus pacientes el tiempo que cada consulta requiere.

Porque bien lo aclara la definición de la palabra paciente, que proviene del latín pat?ens y significa "padecer", "sufrir": quien tiene una enfermedad ya sufre (y se estresa) demasiado como para tener que lidiar con médicos que no sepan comprender su pesar.

Es que quien se sienta frente a un profesional con una batería de estudios y análisis busca, además de conocer su diagnóstico y saber qué tratamiento seguir, una voz pausada que le transmita serenidad, un par de oídos atentos que evacuen sus dudas y un buen "olfato" que intuya los temores de su paciente para saber diluirlos.

Médico y paciente entablan una relación humana, donde la primera consulta es la que define el futuro de esa relación: el médico está siendo examinado por el paciente además de examinar él a su paciente.  

En la primera consulta, el médico bien formado y con experiencia ya sabe muchas cosas del paciente cuando lo ve caminar y hablar y cuando lo saluda. Durante los primeros minutos es muy necesario escucharlo y preguntar cosas sobre la vida de la persona, como con quién vive, cómo es su casa, cómo duerme, cómo se siente en su trabajo y con su familia. No por psicología;en una consulta clínica esto ayudará a saber el grado de tensión que soporta día tras día una persona y cuánto tendrá que cambiar para curar o mitigar cualquier enfermedad por la que consulte, desde diabetes hasta cáncer. Nadie que duerme mal, por ejemplo se cura de nada.

La relación con un paciente tiene como primera condición establecer un lazo de confianza mutuo, es decir, será un equipo y los resultados dependerán el 50% de cada una de las partes. Por esta razón, el médico debe generar esta confianza, pero también debe de conocer a su paciente y saber cuánto confiará o no en él para que siga las pautas de un tratamiento.

El éxito de esta relación es la mejora o cura de una enfermedad, por esta razón el paciente deberá cumplir ciertas obligaciones para lograr el éxito.

Así es que, en una anamnesis (entrevista) completa se debe preguntar sobre el estado de ánimo habitual, la predisposición ante las comidas (si existe ansiedad por comer, compulsión, angustia o culpa), cómo es la calidad del sueño y su cantidad, cuántas horas le dedica al trabajo, si tiene tensión laboral y en qué medida, si tiene tensión en el hogar y en qué medida, cómo es la evacuación, cuánto tiempo le dedica al ejercicio, si no lo realiza, qué cantidad y calidad de movimiento tiene que hacer diario (correr colectivo, limpiar la casa, etc.), cómo está la libido sexual y su relación con los días de trabajo, fines de semana o vacaciones.

Preguntas de este tipo deberían estar siempre presentes en una primera consulta, además de las convencionales del motivo de consulta, antecedentes patológicos, antecedentes familiares y remedios que toma.

En la práctica médica deberíamos reeducar a los médicos con la visión integral del paciente, unido a su medio ambiente para que pueda realmente cumplir con su misión de cuidar = curar.

Diálogo, confianza, honestidad, respeto, disponibilidad, hacen al desempeño médico tanto como el diagnóstico, remedio, o la cura: la interacción entre el médico y su paciente es fundamental.

¿Qué espera obtener de una consulta?