Es común que el búho nevado (Bubo scandiacus) llegue a los Estados Unidos cada tres o cuatro inviernos, pero la irrupción de este año ha sido muy extensa. Observadores de aves en las dos costas del país han reportado avistamientos frecuentes de estos búhos de ojos amarillos. Hasta 30 fueron vistos en diciembre, alrededor de Lake Andes, en Dakota del Sur. "Treinta en una misma zona; es algo asombroso", señaló Mark Robbins, ornitólogo del Instituto de Biodiversidad de la Universidad de Kansas.
La llegada de las aves, que pueden medir hasta 0,6 metros (dos pies) de altura y casi un metro y medio (cinco pies) de envergadura, es resultado de la proliferación de una especie de roedores de tundra (Lemmus lemmus) durante el verano anterior, señaló Denver Holt, director del Instituto de Investigación de los Búhos en Charlo, Montana. Estos roedores son el alimento principal del búho nevado, y el aumento en la población de las aves hace que muchos ejemplares jóvenes crucen la frontera en busca de cazar campañoles, ratones, ratas, conejos y pájaros pequeños. "Es algo inusitado, porque su territorio abarca ahora de costa a costa", informó Holt, quien ha investigado el hábitat de los búhos en zonas cercanas al Ártico durante 25 años.
Los búhos nevados llegan a los lagos gélidos, que les resultarían parecidos a la tundra donde habitan normalmente, dijo Robbins. "Y si encuentran roedores aquí, se quedan", añadió. "Quizá si ven a una pareja más de búhos nevados ahí, pensarán, 'Bien, este es un lugar adecuado'''.
Los búhos han sido visitantes regulares al Aeropuerto Logan, de Boston, y uno se apareció poco después de la tercera semana de noviembre en Hawai. El Santuario de Aves Montrose de Chicago se ha convertido en un refugio para estas criaturas, y se registran ahí "avistamientos innumerables" en esta temporada, señaló Matthew Cvetas, ornitólogo de Evanston, Illinois. "Ha sido sencillamente increíble", agregó. Cvetas añadió que los avistamientos de búhos resultan emocionantes para los observadores de aves, pues estos animales son principalmente nocturnos y es difícil verlos. Aunque los búhos nevados cazan de día y de noche, el atractivo de su plumaje los convierte en todo un trofeo para los observadores de aves.
"Es el búho más grande de Norteamérica en términos de peso, un fantasma totalmente blanco de un ave", señaló Cvetas, quien ha avistado cuatro búhos nevados desde noviembre. "Para mí, esto simboliza la naturaleza en su mejor expresión". "Típicamente, Misurí y Kansas atraen sólo a unos cuantos búhos nevados cada tres o cuatro años, pero los reportes de este año sugieren una presencia mucho mayor", declaró Robbins.
Los observadores vieron tres búhos posados en una unidad de irrigación al poniente del Refugio Nacional de la Vida Silvestre en Squaw Creek, cerca de los límites entre Misurí, Nebraska y Iowa. Cinco ejemplares han revoloteado por el Lago Smithville, a las afueras de Kansas City. "En Misurí, no creo que haya habido antes dos ejemplares en un solo sitio", declaró.
La gente ha sentido siempre fascinación por los búhos, pero el libro y la película Harry Potter y la Piedra Filosofal, en el que un búho nevado llamado Hedwig aparece como compañero y mensajero del aprendiz de brujo, llamó más la atención sobre esta especie. Holt señaló que la serie de películas, que comenzó en 2001, ayudó a que esta criatura alada ocupara el reportaje de portada de National Geographic en diciembre de 2002."Fuimos inundados por llamadas telefónicas de gente que nos hablaba de que sus niños querían búhos nevados como mascotas", dijo Holt. "Fue una locura durante algún tiempo".
Los búhos nevados nacen con una combinación de plumas blancas y marrón. Los machos, que tienden a ser más pequeños, pierden las plumas oscuras con el tiempo, y algunos terminan siendo totalmente blancos. Se desconoce su longevidad exacta, pero Holt estima que pueden vivir entre 10 y 15 años en su ambiente natural y hasta tres décadas en cautiverio.
No hay un estimado fiable sobre el tamaño de la población de estos búhos. Holt recuerda un estudio en que los investigadores que trabajaban en una isla canadiense encontraron miles de ejemplares en un año, pero al siguiente no vieron uno solo. "Están demasiado diseminados y se mueven mucho", informó Holt.
Agregó que los búhos nevados son depredadores eficaces. Alcanzan velocidades de 112 kilómetros (70 millas) por hora con la capacidad de atacar y devorar criaturas tan grandes como el ganso canadiense y la garza ceniza (Ardea herodias). Pese a esa dieta diversa, sus polluelos suelen depender de una sola fuente de alimento, el roedor de tundra.
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