Chile: tras la toma del Ministerio de Educación, continúan los incidentes

Carabineros se enfrentan con un grupo de 50 encapuchados e intentan dispersar con camiones hidrantes y gases lacrimógenos la movilización de alumnos secundarios no autorizada

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 Reuters 162
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Según el vocero de los estudiantes secundarios, Darío Avendaño, cuando llegaron al lugar de la convocatoria "ya había compañeros detenidos". "La marcha de hoy es para demostrar estamos sí o sí movilizados y aunque no quieran autorizarnos vamos a marchar igual. Nuestra bandera de lucha es la educación gratuita y la desmunicipalización de los colegios", agregó.

Los jóvenes se reunieron a las 10.30, hora local, en la tradicional Plaza Italia de la capital chilena, en esta ocasión no cuentan con el apoyo de los universitarios que llamaron a protestar el 18 y 19 de octubre próximo. Los estudiantes secundarios fueron los primeros en romper el diálogo que sostenían con el Gobierno, al que acusaron de intransigente en el tema de la gratuidad.

Los disturbios comenzaron en las inmediaciones del Instituto Nacional, mientras un grupo de alumnos se encontraba bailando con batucadas. Los agentes de Carabineros los dispersaron con carros lanzaguas y un grupo de encapuchados respondió lanzando piedras. Una situación parecida está sucediendo en las afueras de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, donde un grupo de alumnos está levantando barricadas.

La protesta lleva casi cinco meses y se centra en el reclamo de la educación gratuita en el país, el cual cuenta con uno de los sistemas educativos más privatizados del mundo, tras las reformas aplicadas por la dictadura de Augusto Pinochet.

Sólo el 40% de los escolares chilenos recibe formación en colegios públicos gratuitos. Para acceder a las universidades, los estudiantes deben solicitar créditos internos o en bancos privados.

Las constantes movilizaciones desgastan paulatinamente el Gobierno de Sebastián Piñera, que, lejos de mostrarse conciliador, redobló la apuesta al impulsa una reforma al Código penal que castigaría con cárcel a quienes ocupen edificios públicos y/o privados. Justamente, ocupar colegios y universidades es la medida más usual entre los estudiantes chilenos.