El libro que satirizó una guerra entre Argentina y Uruguay

Desde los ex presidentes Néstor Kirchner y Lula da Silva hasta el mismísimo Carlos Gardel forman parte de esta desopilante historia que cobra actualidad con la declaración de Tabaré Vázquez. Lea algunos extractos

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El escritor argentino Santiago Varela siempre se ganó la vida con el humor. Fue guionista del actor y humorista político Tato Bores durante muchos años. Con esa misma acidez, en 2006 se animó a escribir La guerrita, la novela rioplantense sobre una guerra idiota, cuando todavía el conflicto entre Uruguay y la Argentina por la instalación de una planta pastera en Fray Bentos estaba en su momento más tenso.

Para reírse de la situación, escribió un libro que ahora, con los dichos del ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez acerca de que evaluó la alternativa de un enfrentamiento bélico con su vecino, cobra actualidad y demuestra, una vez más, que la ficción puede transformarse en realidad.

La novela es relatada a partir del viaje de un particular corresponsal de Miami, Diosdado Vargas, hacia el Río de la Plata para cubrir un inesperado conflicto entre la imprevisible Argentina y un ignoto país llamado Uruguay, originado a raíz de la instalación, en el lado uruguayo, de unas fábricas de celulosa de origen europeo.

La pelea entre ambas naciones era algo que no entraba en los cálculos ni del más loco escritor de ciencia ficción. Sin embargo, la guerra comenzó a partir de que un grupo comando secuestra el cuerpo de Gardel bajo la convicción de que era nativo de Tacuarembó.

Argentina reaccionó con violencia a lo que, entendía, era una provocación. Los uruguayos respondieron invadiendo una playa uruguaya, Punta del Este, que verano tras verano, se transforma en un enclave argentino. Luego atacan la isla argentina Martín García y le cambian el nombre por Milton García.

El problema se plantea cuando Diosdado se encuentra en una encrucijada, ya que se enamoró de la idiosincracia de los dos países y sus mujeres.

Cuando el conflicto parece descontrolado, interviene en la trama Estados Unidos. Sus Fuerzas Armadas son enviadas para bombardear el Río de la Plata y por error lo hacen sobre Caracas.

El final se enfoca en la recuperación del cadáver de Gardel. Argentina manda un grupo comando para rescatarlo. Y aquí dejamos. Hay que leer el libro. La Guerrita, de Santiago Varela, una historia absurda, pero, al parecer, no tanto.

A continuación, algunos extractos de la novela:

GARDEL. "El ministro Alberto Fernández corrió a ponerle paños fríos al tema declarando: «El secuestro de nuestro Carlitos Gardel por parte de los hermanos uruguayos ha sido un acto de provocación, por lo que, en nuestra condición de hermanos, pero hermanos mayores, les vamos a dar una paliza que les vamos a dejar el culo colorado como un buzón». Y el gobierno uruguayo respondió: «El gobierno reitera ser totalmente ajeno a la desaparición del ilustre cantor uruguayo Carlos Gardel. Asimismo, se decreta asueto en el día de la fecha, que en el futuro pasará a denominarse Día de la Recuperación de la Voz Uruguaya»".

BOMBARDEO. Kirchner discute con sus generales la posibilidad de bombardear Montevideo; piensan en el Edificio Libertad, el Parlamento o el Estadio Centenario. Por fin, el general Turbina, de la Aviación, convence, así, a Kirchner: "Nuestro servicio secreto ha encontrado un lugar emblemático ideal: el edificio de la Lotería, donde se sortean la lotería y la quiniela. Bombardeamos los bolilleros y créame, señor presidente, el Uruguay se paraliza".

BOMBILLAS. "Un comando argentino desembarcó en Uruguay dispuesto a sabotear la producción de bombillas, tapándoles el agujero. La operación se denominó Tapón verde. Veinte días más tarde, después de recorrer casi todo el país sin encontrar ninguna fábrica de bombillas, los comandos se enteraron de que los uruguayos las importaban de Taiwán. Solicitaron entonces autorización y dólares para trasladarse a Taipei a cumplir con su misión. La autorización les fue concedida, pero los dólares, no, razón por la cual se decidió suspender la operación Tapón verde.

TV. "En una típica operación financiada por los servicios de inteligencia orientales, Canal 4 de Montevideo tentó y convenció con una cifra millonaria a las actrices Silvina Luna, Pamela David y Nazarena Vélez para que grabaran una tira diaria en la que abundaban los desnudos, escenas de sexo explícito, orgías y lesbianismo. Las señales de cable argentino repetían al Canal 4, que logró picos de 50 puntos de rating por lo que los anunciantes argentinos llevaron sus publicidades al canal uruguayo".