Murray aplastó a Nadal en la final del ATP de Tokio

El escocés venció al número dos del mundo por 3-6, 6-2 y 6-0. El español, que jugará la final de la Davis ante la Argentina, manifestó tras la derrota: "Nadie hubiese podido hoy con Murray"

Guardar
 AP 162
AP 162

El británico Andy Murray aplastó hoy al español Rafael Nadal en la final del torneo de tenis de Tokio, donde logró el segundo título en una semana tras el conquistado en Bangkok.

El segundo favorito derrotó al máximo preclasificado por 3-6, 6-2 y 6-0 y logra así el cuarto título del año y el vigésimo de su carrera.

La de hoy es la quinta victoria del cuarto jugador del ranking mundial en 18 duelos con Nadal, que tras un buen inicio se hundió y no pudo revalidar el título que defendía en la capital japonesa.

Murray queda coronado emperador de Asia tras sus dos títulos seguidos que le hacen ser el gran favorito la próxima semana en el torneo de categoría Masters 1.000 de Shanghai, donde se impuso el año pasado.

El triunfo de hoy en dos horas y cuarto lo acerca más al tercer puesto del ranking que ocupa ahora el suizo Roger Federer, que al igual que el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, no está jugando en los torneos asiáticos de cancha dura por problemas físicos.

A pesar de ceder hoy el primer set a Nadal, que quebró el servicio del británico pronto, Murray encontró luego su juego en la segunda manga y arrasó en la tercera para cerrar el duelo con seis aces y cinco breaks.

Nadal se había impuesto en los últimos cinco enfrentamientos con Murray, cuatro de ellos en 2011. El último fue la semifinal del US Open hace cinco semanas. La última victoria del británico ante el español databa de agosto de 2010.

El escocés ha vencido 21 de sus últimos 22 partidos desde mitad de agosto, cuando ganó el trofeo en Cincinnati.

Es la duodécima derrota de Nadal en 2011, seis de ellas en otras tantas finales ante Djokovic, incluyendo la del US Open y la de Wimbledon.

En 2011, el español ha disputado diez finales, pero sólo ganó tres, todas sobre arcilla. La última, en Roland Garros en junio. Desde Tokio, hace exactamente un año, no levanta un trofeo en una superficie que no sea la de polvo de ladrillo.