¿Por qué la gente se envía fotos osadas?

Las últimas imágenes robadas a celebrities muestran que el sexting ya no es una práctica exclusiva de adolescentes. Y, contra lo que se cree, tampoco es una costumbre moderna, nacida de Internet

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Cada vez son más las filtraciones de fotografías de estrellas destinadas a la intimidad. El sexting, la práctica de enviar imágenes eróticas de uno mismo a su pareja, no es por lo tanto una costumbre de los muy jóvenes, movida por "una sexualidad naciente", por la "pérdida de la noción de intimidad" o por inconsciencia del "peligro que los amenaza", según sostiene un artículo de la edición francesa de la revista Slate.

"Se puede tener diez años de práctica sexual y jugar al sexting, ya que se trata antes que nada de un juego erótico, un poco a la manera del strip-tease, un medio para hacer subir la tensión sexual, para hacerse deseable", dice el artículo.

Entre los famosos cuyas fotos fueron pescadas por hackers en sus teléfonos móviles y computadoras y subidas a la red, están la cantante Rihanna, la actriz y modelo Blake Lively y el caso más reciente y sonado, Scarlett Johansson. En general, se habían sacado fotos (malas) en el baño con sus teléfonos móviles. Como cualquier hijo/a de vecino.

Tampoco es el sexting algo privativo de las mujeres. Basta recordar al representante del partido demócrata de los Estados Unidos, Anthony Wiener, de 47 años, que vio su carrera política truncada cuando por error publicó en Twitter una sexpic (abreviatura de sex picture, foto sexual) destinada en realidad a un fin algo más privado: seducir a una joven.

"El hecho de que el sexting se vuelva mixto viene también, sin duda, de una voluntad de reciprocidad. Cuando un hombre le pide a una mujer una foto suya desnuda, ella aceptará más fácilmente a condición de obtener lo mismo de él, lo cual tiene la inmensa ventaja de ofrecer una garantía. Tienes una carpeta mía, pero no olvides que yo tengo lo mismo...", sostiene la autora del informe, la periodista independiente Titiou Lecoq.

"Enviar una foto de sí misma desnuda -escribe Lecoq- es acordar un poder al otro (poder de divulgación de las tomas), es decir, una de las bases psicológicas de la sexualidad. Y al mismo tiempo, (decir) «no soy pudorosa, soy muy liberada»"

En cuanto a la novedad de esta costumbre, ésta radica sólo en el hecho de que la red multiplica el efecto y a veces democratiza la audiencia de un espectáculo de índole privadísima. Tras la muerte de la actriz Elizabeth Taylor, se conoció una fotografía del año 1956 (ver imágenes relacionadas) en la cual ella posa desnuda. Fue tomada en un estudio por un amigo de la estrella y el destinatario era su amante -en ese momento Liz, de 24 años, estaba divorciándose de Michael Wilding- y luego marido, Michael Todd.

El método era menos instantáneo que el actual, pero no por ello dejaba de ser sexting.

Y, remontándose más lejos aún en el tiempo, Lecoq encuentra que muchas veces también la pintura estuvo al servicio de esta práctica. Un ejemplo claro es el de las dos Majas de Goya, una vestida y otra desnuda, encargadas por su amante (ver imágenes relacionadas). Se trata de un cuadro en dos partes, una habría servido para tapar la otra. A través de un sistema de poleas, el dueño de la pintura podía vestir y desvestir a su amada.

También Madame de Maintenon fue pintada desnuda por uno de sus amantes y luego intentó ocultar el cuadro en vísperas de su casamiento con el rey de Francia, Luis XIV. Lo que prueba que los problemas que puede acarrear el sexting tampoco son nuevos.

Una de las fotos que Nelson Algren le tomó a Simone de Beauvoir en el baño, seguramente luego de un encuentro amoroso, terminaron en la tapa del semanario Le Nouvel Observateur (ver imágenes relacionadas). Su compañero de siempre, Jean-Paul Sartre, no habrá tenido en este caso ningún derecho a la queja: eran una pareja abierta y él se solazaba contándole a ella sus enamoramientos, conquistas y desilusiones.... Simone, por su parte, escribió una novela con lujo de detalles sobre su relación con Algren.

"Con las herramientas tecnológicas -dice el informe-, lo que ha cambiado es la democratización del fenómeno a todas las capas sociales".

La autora del artículo señala finalmente que la puesta en escena del sexting actual no es tan diferente a la de antes: las tomas se hacen en los baños, un espejo permite mostrar las nalgas y el rostro a la vez, como lo hizo la modelo que posó para la Venus de Rubens (ver imágenes relacionadas) en el siglo XVII...