Sydney vetó un prostíbulo gigante 'porque atenta contra la competencia'

La ciudad australiana no permitió la ampliación de Stiletto. No es una cuestión moral, sino económica: "No estamos en contra de los burdeles, pero tenemos la costumbre de dispersarlos", explicó una funcionaria

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"Es el Westfield de los burdeles", declaró Shayne Mallard -representante de la ciudad-, haciendo alusión a los gigantescos centros comerciales de Australia, que también tienen su sucursal en Sydney. El lunes por la noche, los consejeros municipales rechazaron autorizar la extensión del burdel Stiletto, situado en Caperdown, un suburbio al suroeste de la populosa ciudad.

El argumento no fue la práctica de la prostitución, sino que su desmesura podría aplastar a la competencia en el sector. No se trata de una cuestión moral, sino económica.

Mallard lo explica sencillamente: "No somos mojigatos ni contrarios a los burdeles. Pero tenemos por costumbre de dispersarlos".

Los habitantes del barrio habían dado cuenta de sus inquietudes, temiendo problemas de estacionamiento, de alboroto nocturno y de la aparición de sex-shops en remplazo de comercios mas tradicionales.

Los propietarios del burdel querían duplicar su capacidad, con unas cuarenta habitaciones. Se trata de un negocio que abre las 24 horas del día, a excepción del 25 de diciembre, y que tiene una tarifa básica de US$ 378 por hora -Sydney es la ciudad más cara de Australia-, por un servicio catalogado como "completo", que incluye habitación, dama y bebidas.

En Australia, la legislación sobre la prostitución depende de cada Estado. Son legales en algunos estados como Nueva Gales del Sur, donde se encuentra Sydney, pero están prohibidos en otros, como en los Territorios del Norte, región bajo control federal.