Paraguay, el subcampeón que nunca ganó

Llegó a la final sin haber conseguido sumar de a tres, aunque algunos de sus empates tuvieron sabor a triunfo. Un brillante Justo Villar en la portería fue la clave de los penales ante Brasil y Venezuela

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Néstor Ortigoza agachó su cabeza como quien sabe que acaba de cometer un error que le pesará el resto de su trayectoria. La torpeza del volante, haber perdido la pelota en la     medialuna de su área en la jugada que derivó en el segundo gol de Uruguay, sentenció la final. Nelson Haedo Valdez también comprendió que el título acababa de derrumbarse y fue a increparlo.

Así terminó la aventura de Paraguay: goleado, sin triunfos en toda la Copa América, sin haber convertido ni siquiera un gol después de la primera fase y con amagues de peleas entre sus jugadores en mitad de la cancha. El subcampeón más paradójico en los 91 años del torneo, con ciertos puntos en común con aquella Argentina deshilachada que terminó segunda en el Mundial 1990.

La discusión fratricida en el subcampeón sin victorias duró varios segundos, mientras los uruguayos festejaban el 2-0 parcial. Haedo Valdez trotó algunos metros hasta llegar a Ortigoza y, contra lo que recomiendan los códigos del fútbol, le gesticuló en la cara su error.

La recriminación fue tan airada, además de fuera de tiempo y lugar, que el volante le replicó con aspavientos. Justo Villar advirtió que la pelea podría agravarse y corrió desde el área para separar a sus compañeros.

Hasta la final de hoy contra Uruguay, las pelotas que pegaban en los palos del arco de Paraguay rebotaban hacia fuera. Había pasado en los insólitos partidos de cuartos de final contra Brasil y en la semifinal ante Venezuela. Sólo en ese cruce contra los venezolanos hubo tres jugadas en las que Villar fue salvado por el travesaño y los postes.

Hoy se terminó ese pacto místico. El remate de Luis Suárez chocó con el palo y, en lugar de rebotar para afuera, se convirtió en el primer gol uruguayo. El destino cambió definitivamente de lado cuando, ya en el segundo tiempo, un disparo de Haedo Valdez dio en el travesaño. Por supuesto, en vez de salir rebotada hacia dentro del arco, la pelota salió de la cancha.

Paraguay jugó seis partidos en todo el torneo. Empató cinco y perdió el de hoy. No ganó ninguno.

En los 11 encuentros que disputó entre el Mundial 2010 y la Copa América 2011, Paraguay sólo venció uno. Lo extraño es que su cosecha le sirvió para llegar a los cuartos de final de un torneo y la final del otro.

En la primera ronda de Sudáfrica, el equipo de Gerardo Martino empató con Italia y Nueva Zelanda, y venció a Eslovaquia. En octavos de final igualó con Japón y lo eliminó en penales. En cuartos, perdió con España.

En la primera fase de la Copa América que terminó hoy, empató con Ecuador, Brasil y Venezuela. En cuartos y en semis volvió a igualar con brasileños y venezolanos, pero pasó por penales. En la final de hoy se acabó la dicha: fue vapuleado 3 a 0.

Para encontrar el último gol paraguayo en el torneo hay que retroceder hasta la primera fase. De hecho, en cuatro de sus seis encuentros en canchas argentinas, no convirtió ni una vez.

Así se fue Paraguay, el subcampeón menos ganador de la historia.