La alarma por el brote infeccioso de bacterias del tipo Escherichia coli enterohemorrágico (Ehec) se ha extendido desde Alemania a los países colindantes, Austria, Dinamarca y República Checa, así como a Suecia.
En República Checa, las autoridades decomisaron ayer un lote de 120 pepinos españoles de cultivo orgánico sospechosos de estar contaminados por Ehec. Según la agencia checa de control de alimentos, los pepinos forman parte de una partida proveniente de España exportada a través de mayoristas alemanes a la República Checa, Hungría, Luxemburgo, Dinamarca y Austria.
En este último país se retiraron el domingo de 33 tiendas todos los pepinos, tomates y berenjenas cultivadas por la compañía española Frunet, en cuyos productos se encontraron el pasado jueves evidencias de contaminación bacteriológica.
En Dinamarca, las autoridades pidieron a los minoristas que retiraran de los supermercados una partida procedente de España. Tanto en Suecia como en Dinamarca, Reino Unido y Austria se han diagnosticado infecciones por la misma bacteria. En casi todos los casos, se ha comprobado que los enfermos estuvieron recientemente en Alemania.
El Gobierno español no descarta exigir responsabilidades por el "daño tremendo" que las "especulaciones" de las autoridades alemanas sobre el origen de los pepinos contaminados están provocando en el sector agrario y agroalimentario. El secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, denunció las "trabas" que algunos países y operadores, como Austria, están poniendo a las exportaciones a raíz de las informaciones "no contrastadas" realizadas desde Alemania.
Las bacterias Ehec pueden provocar el peligroso síndrome urémico hemolítico, conocido por su acrónimo inglés HUS. Desde que se desató la ola de infecciones a mediados de mes, en Alemania han muerto 10 personas a causa de este síndrome renal, que afecta a unos 300 pacientes. Unas 1.000 personas sufren infecciones de Ehec en todo el país.
La ministra federal de Consumo, la socialcristiana bávara Ilse Aigner (CSU) defendió ayer la política informativa del Gobierno y mantuvo la recomendación de evitar las verduras frescas. Ante las críticas de las asociaciones alemanas de horticultores, Aigner recordó que "la protección del consumidor tiene prioridad sobre los intereses económicos".
En cuanto al supuesto origen del mal, Aigner señala que "mientras los científicos alemanes y españoles no hayan dado con la fuente de la infección, la alerta sigue vigente". El sábado, científicos del Instituto Robert Koch de Berlín, responsable de la prevención y el control de las enfermedades en Alemania, explicaron que todavía no se puede hablar de una epidemia de Ehec. El brote infeccioso sigue demasiado localizado en el norte de Alemania y tampoco ha durado lo suficiente como para que se le considere epidemia.
Para la industria hortofrutícola, el miedo de los consumidores a la infección está teniendo ya repercusiones económicas. La confederación de agricultores de Schleswig-Holstein habla de "daños disparatados" para los campesinos alemanes, "que no venden ni una lechuga" y piden que se levante la advertencia contra los productos del país. Por su parte, las empresas andaluzas que cultivaron los pepinos contaminados hablan de entre siete y ocho millones de euros de pérdidas diarias.
Tanto para atajar el brote como para dirimir responsabilidades, la cuestión es dónde se contaminaron los vegetales. Si fue en España, en el transporte o durante su manipulación en Alemania. El tabloide amarillista berlinés B.Z. aseguraba que los "campesinos españoles riegan sus verduras con agua fecal". El sensacionalista Bild, en cambio, publicaba ayer un reportaje sobre la visita sorpresa a una empresa almeriense cuyos pepinos dieron positivo: "Todo parece limpísimo, por no oler no huele ni a pepino". El jueves, la senadora (ministra) de Sanidad de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Strocks, había anunciado que sus científicos encontraron evidencias de contaminación en tres pepinos españoles. Al día siguiente, el mismo Instituto de Higiene hamburgués anunció que había un cuarto pepino contaminado, procedente de Holanda.
El sábado murieron cuatro personas en el norte de Alemania por las complicaciones renales causadas por el síndrome HUS. Los expertos no creen que se haya alcanzado aún el cénit de la ola de infecciones y preparan los hospitales para una gran afluencia de pacientes.
Entre los hospitalizados en Hamburgo está la atleta de Valladolid Elena Espeso, que corrió allí la maratón del día 22. Explicó ayer a la agencia Efe que no ha comido un solo pepino, pero sí "tomates crudos" antes de la carrera. La bacteria está afectando más a las mujeres.
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