En Egipto, ahora la plaza se llena para festejar la caída de Mubarak

Cerca de dos millones de manifestantes se reúnen en la plaza Tahir, en el corazón de El Cairo, a una semana del fin del régimen. El Ejército acelera la reforma de la Constitución

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 AP 162
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Alrededor de dos millones de egipcios se encuentran ya en la plaza de Tahrir, en el corazón de El Cairo, para celebrar la renuncia del presidente Hosni Mubarak hace una semana, tras 18 días de protestas en todo el país.

En un ambiente totalmente festivo en el que los colores rojo, blanco y negro de la bandera egipcia son visibles no sólo en enseñas, sino también en cintas del pelo, en velos, en la ropa o en pegatinas, familias enteras acudieron a la celebración.

Los convocantes, los mismos que organizaron las protestas que comenzaron el 25 de enero que desembocaron en la renuncia de Mubarak el pasado viernes día 11 de febrero, esperan una participación masiva.

En distintos puntos de la plaza también se pueden ver numerosas fotos de algunas de las más de 350 personas que murieron durante las protestas y que los participantes califican como "mártires de la revolución".

Desde la medianoche, coincidiendo con el comienzo del toque de queda, el Ejército volvió a bloquear los accesos a la plaza de Tahrir ('Liberación', en árabe), como en los días de la protesta.

Antes de acceder al recinto hay que atravesar varios controles de seguridad improvisados por los organizadores, en los que exigen que se muestre el carné, y se registra a las personas y sus pertenencias.

Asimismo, se han formado grupos de personas para hacer huecos en los que los fieles que lo deseen puedan participar en el rezo del mediodía del viernes, el más importante de la semana. Se espera que el rezo sea conducido por el influyente jeque egipcio residente en Qatar, Yusef al Qardawi.

El presidente Hosni Mubarak renunció el pasado día 11 a su cargo, tras 30 años en el poder y cedió la autoridad al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, después de 18 días de protestas en varias ciudades del país.

Durante estos días, la plaza de Tahrir se convirtió en el símbolo de la resistencia de los manifestantes.

El ejército acelera la reforma de la Constitución
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto, que ahora dirige el país, nombró ayer el comité que se encargará de realizar la demandada reforma de la Constitución y le exigió que la tenga lista en 10 días
.

Los militares se comprometieron a celebrar un referéndum en dos meses y a entregar el poder en seis a un presidente y a un Parlamento salidos de unas elecciones libres.

Los principales cambios son para abrir a más partidos la pugna electoral.

Al frente del comité para la reforma constitucional han colocado a Tarik el Bishri, un juez jubilado que goza de enorme prestigio en los círculos más reformistas. El Bishri, de 73 años, defendió siempre la independencia de la justicia, por lo que mantuvo unas relaciones tirantes con el depuesto Mubarak e incluso, en 2004, llegó a publicar un llamamiento a la desobediencia civil que fue adoptado por el movimiento opositor Kifaya (Basta).

Una de las principales exigencias de la revuelta de la plaza de la Liberación que en 18 días cambió la faz de Egipto era la reforma de la Constitución. El domingo, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas lo anunció en un comunicado en el que también informó de la disolución del Parlamento.