El Mundial de 2018 será en Rusia y el de 2022 en Qatar

Tras meses de arduas deliberaciones, los 22 miembros del Comité Ejecutivo eligieron las sedes de los próximos mundiales de fútbol. El anuncio estuvo a cargo de Joseph Blatter. Fuera de carrera quedaron España-Portugal, Holanda-Bélgica, Inglaterra, Estados Unidos, Australia, Japón y Corea del Sur

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La FIFA elegió a Rusia como sede del mundial que se celebrará dentro de 8 años. Quedaron fuera de carrera España-Portugal, Holanda-Bélgica e Inglaterra.

"Nos confiaron la sede para el 2018 y les puedo prometer que nunca se arrepentirán, vamos a hacer historia juntos", dijo el viceprimer ministro ruso, Igor Shuvalov.

El primer ministro de Rusia, Vladimir Putin, anunció luego que se encontraba en camino hacia Zúrich para agradecer a la FIFA. "Esta decisión muestra que hay confianza en Rusia", dijo el premier antes de subirse al avión.

"¡Hurra! ¡Victoria!", dijo por su parte el presidente ruso
Dmitri Medvedev en su cuenta de Twitter luego de conocida la decisión. El ministro de Finanzas Alexei Kudrin señaló que los gastos para el Mundial iban a ser mucho menores que los de los Juegos de Invierno de Sochi 2014. "Serán significativamente menores", dijo Kudrin. "Tenemos un plan claro para la asignación de sedes", agregó.

Cuatro años después del mundial en Rusia, la Copa del Mundo se trasladará a Qatar, que se convertirá en el primer país árabe en organizarla. "Muchas gracias por creer en el cambio, por expandir el juego. Gracias por darle una chance a Qatar. No los vamos a defraudar, y van a estar orgullosos por nosotros", afirmó el director de la candidatura qatarí, el jeque Mohammad bin Hamad Al-Thani.

El triunfo de Qatar dejó fuera a Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Australia. Ni Rusia ni Qatar disputaron jamás una copa del Mundo.

"Es un gran día hoy aquí en Zurich, la capital de fúbol internacional. Se les ha explicado brevemente cómo llegamos a esta situación. Tenemos dos copas mundiales que anunciar el mismo día", dijo Blatter minutos antes de revelar las nuevas sedes.

"El juego comenzó en China, pero empezó en Gran Bretaña y luego se propagó por el mundo. Hoy somos 208 asociaciones con mil millones de personas que, directa o indirectamente, se interesan en el fútbol. Esto es más que patear una pelota, tiene un valor educativo. Porque el juego se basa en la disciplina, en el respeto. Necesita de un espíritu combativo. Inspira muchas emociones en todo el mundo, y es todo en el mundo y da esperanza a la humanidad y en particular, a la juventud", agregó el suizo.

"Nosotros somos el futuro", aseguró horas antes el jefe de la candidatura rusa, Alexey Sorokin, cuyo equipo de trabajo ha optado por una estrategia muy similar a la que llevó los Juegos de 2016 a Río de Janeiro. Rusia adolece de falta de infraestructuras, pero es una potencia que renace y que exige tener por primera vez la oportunidad de organizar el Mundial (ver nota relacionada).



Sin embargo, el anuncio del primer ministro ruso, Vladimir Putin, de que no viajaría a Zurich, había desatado todo tipo de interpretaciones. "Prefiero no viajar en consideración a la FIFA, para darle la posibilidad de decidir objetivamente, con serenidad y sin ninguna presión", había dicho el político en Moscú.

La decisión estuvo en manos de 22 hombres, los miembros hábiles del comité ejecutivo del órgano rector, un gremio sobre el que acecha la sombra de la sospecha. Las acusaciones de corrupción siempre han rodeado a los poderosos del fútbol, pero en esta ocasión, las denuncias de medios británicos golpearon con fuerza la imagen y credibilidad de la máxima entidad, que tuvo que suspender a dos de los 24 miembros que componen el ejecutivo.