Boca perdió el clásico y se quedó sin técnico

Medios argentinos aseguran que Claudio Borghi renunció a su cargo tras la derrota por 1 a 0 ante River Plate. Los millonarios llevaban siete partidos sin ganar

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River Plate volvió a sonreír después de mucho tiempo al derrotar como local por 1-0 a un desdibujado Boca Juniors, en el superclásico del fútbol argentino que cerró la fecha 14 del torneo Apertura.

La derrota dejó a los "xeneizes" sin el técnico, que tenía previsto despedirse del plantel este mismo miércoles. En su lugar podría ir Julio César Falcioni, actual entrenador de Banfield.

Un cabezazo del defensor Jonathan Maidana, precisamente un ex Boca, a los 9 minutos del segundo tiempo, sentenció la merecida victoria de los millonarios. En el debut de Juan José López como entrenador -tras el despido de Ángel Cappa- River rompió una racha de siete partidos sin triunfos y lograron algo de aire en su lucha por escapar del fantasma del descenso.

Boca, en tanto, fue una sombra -sin fútbol y sin alma- en un estadio Monumental colmado por 60.000 espectadores, y con la derrota ante su archirrival agravó su crisis futbolística, que en las próximas horas podría derivar en la renuncia de su técnico, el cuestionado Claudio Borghi.

River, que sigue en zona de promoción por el sistema de promedios, alcanza los 21 puntos y asciende al octavo puesto del Apertura, con Boca todavía naufragando en la mitad de abajo de la tabla, en el decimoquinto escalón.

En un duelo entre dos equipos que llegaban muy golpeados, River fue superior de principio a fin y ya mereció irse al intervalo en ventaja. Pero Mariano Pavone, Erik Lamela y Paulo Ferrari fallaron en el estiletazo final y el arquero Javier García ahogó en gran forma el grito de Walter Acevedo y de Ariel Ortega.

La presencia de García bajo los tres palos "xeneizes" terminó siendo el único acierto de Borghi, que en la semana se peleó con el otrora titular Cristian Lucchetti y recurrió al portero suplente, figura excluyente de su equipo.

Además, Borghi dejó atrás sus convicciones y optó hoy por una línea de cuatro en el fondo, en lugar de los habituales tres defensores. La visita ganó así algo de firmeza atrás, pero de todas formas fue una sombra, en consonancia con su astro Juan Román Riquelme, que entró a jugar lesionado -aquejado por una tendinitis- y estuvo "desaparecido en acción": pese a que hizo señas de pedir el cambio enseguida, luego completó en una pierna los 45 iniciales.

De entrada se vio un River equilibrado, muy diferente al de Cappa. Y con un plus de actitud. Con el retorno de Matías Almeyda haciendo de "doble cinco" junto con Acevedo -de gran tarea-, con Ferrari más volante que marcador y Roberto Pereyra ganando por izquierda, los "millonarios" acumulaban méritos. Sólo faltaba el gol.

Sin Riquelme en la cancha y tras otra gran atajada de García en un tiro libre de Lamela, llegó la explosión de los hinchas locales: Maidana se elevó más que nadie en un córner y cabeceó de pique al suelo para meter el balón en el segundo palo del portero "xeneize".

Pese a la desventaja y los cambios, Boca siguió deambulando por el campo sin que se le cayera una idea. Apenas generó una chance de gol a través de Cristian Chávez, cuando ya moría el partido.

En realidad, fue River el que prolongó la vida de su rival, porque se tiró demasiado atrás y no supo liquidar el pleito en un puñado de contragolpes muy favorables. Pero no hubo milagro de Martín Palermo -otro ausente- ni de ningún otro jugador visitante.

Era la noche de "Jota Jota" López y de su equipo, que ahora vuelve a creer. Boca, en cambio, se fue del Monumental con una mueca triste y preocupada, y con la convicción de que el ciclo de Borghi está definitivamente terminado.