La presidente argentina Cristina Kirchner, sus hijos Máximo y Florencia, funcionarios del gobierno, familiares y amigos despidieron al ex mandatario y secretario general de Unasur

El venezolano Hugo Chávez fue uno de los cientos de personas que volaron los 2.636 kilometros que separan a Río Gallegos de Buenos Aires para participar de las exequias.

Poco después de las 13 de Buenos Aires, con varias horas de retraso, los restos mortales de Kirchner habían partido desde la Casa de Gobierno hacia el aeroarque local, donde lo esperaba un el avión de la Fuerza Aérea, el mismo que llevaría a la familia y a los miembros del gabinete de gobierno.

Con mensajes de apoyo a la jefa de Estado y consignas políticas oficialistas, los argentinos se volcaron masivamente a las calles para despedir al ex mandatario, en un frío y lluvioso mediodía porteño. Kirchner había sido velado en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, en la Casa Rosada -sede del gobierno nacional-, donde cientos de miles de personas desfilaron, durante más de 24 horas, para saludar por última vez al secretario general de la Unasur, velado a cajón cerrado.

Las filas de ciudadanos que decidieron congregarse en la histórica Plaza de Mayo se fueron engrosando con el correr de las horas, pobladas por agrupaciones sindicales, movimientos sociales y militantes políticos, pero también ciudadanos sin afiliación política conmocionados por la pérdida de su ex presidente. Varios de ellos lograron saludar personalmente a la mandataria que, ante distintas expresiones de solidaridad, decidió acercarse al vallado que rodeaba el féretro para recibir flores, cartas y otros obsequios que las personas dejaban en homenaje a Néstor Kirchner.

Cristina Kirchner decidió que este viernes el féretro con el cuerpo de su marido recorriera varias avenidas de la ciudad de Buenos Aires, camino al aeropuerto, de manera que quienes no llegaron a despedirse en la ceremonia en Casa Rosada pudieran hacerlo en la vía pública. En la ciudad patagónica, una imponente caravana lo recibió y acompañó hasta el cementerio, donde sus restos descansan junto con los de sus antepasados, en el panteón familiar.

Durante las exequias, acompañaron a la presidente argentina sus pares de Venezuela, Hugo Chávez; Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva; Chile, Sebastián Piñera; de Paraguay, Fernando Lugo; de Ecuador, Rafael Correa; de Colombia, Juan Manuel Santos; de Bolivia, Evo Morales; y de Uruguay, José Mujica. De los líderes sudamericanos, el único ausente fue el peruano Alan García.

Durante los tres días de duelo que vive la Argentina, no se registraron ningún tipo de incidentes, más allá de las estrictas medidas de seguridad. Se colocaron vallas alrededor de la Plaza de Mayo, para organizar la gran movilización de personas y en los alrededores se instalaron baños químicos, además de proveer de agua a los presentes. También se cerró el tránsito vehicular.

El ex jefe de Estado fue la figura política más relevante de la última década en la Argentina y cuando murió, este miércoles a las 9.15, a los 60 años, compartía el centro del poder junto con su esposa, la presidente Cristina Kirchner.